Detenido un ponferradino acusado de ser uno de los mayores ciberestafadores de España

La Policía Nacional ha detenido hoy a uno de los ciberestafadores más buscados de España. Se trata de Jordi A. F. (Ponferrada, León), alias Lupin, de 25 años, según ha podido adelantar ABC.

Se encontraba de fiesta en la conocida discoteca Shoko de la calle de Toledo cuando un joven que estaba allí con sus amigos se percató de quién era el individuo, pues lo había visto recientemente en un programa de televisión (‘Equipo de investigación’).

Eran en torno a las 5.30 cuando telefoneó a la Policía.

Al lugar acudieron agentes del GOR de la comisaría de Centro, que, después de que los agentes confirmaran su identidad, comprobaron que le constaban en vigor ocho reclamaciones judiciales por estafa emitidas por juzgados de Ponferrada (2), Elche, Guadalajara, Albacete, Cádiz y Madrid (2), por lo que fue inmediatamente detenido.

Además, tras el cacheo superficial se le localizaron casi 12.000 euros en efectivo. Una de las de la ciudad leonesa era, además, de ingreso en prisión.

Historial delictivo enorme

No es la primera vez que las autoridades ‘cazan’ al joven, de 23 años; la Guardia Civil le detuvo tras un año de investigación del grupo de la UCO después de detectar que Lupin, durante al menos tres años, estaba delinquiendo en la red recurriendo a numerosas estafas, aunque el método más usado era el pago de un producto elegido por transferencia bancaria.

Arias fue arrestado en julio de 2019 en el marco de la operación Lupin, a cargo de la Guardia Civil. Se saldó con 45 arrestos de una red, presuntamente liderada por él, que estafó a más de 2.400 personas que compraban en portales online.

Ya entonces, con 23 años, pesaban sobre él más de 25 requisitorias judiciales de detención por todo el territorio nacional, lo que lo convertía en objetivo prioritario para todas las policías de nuestro país.

El ‘modus operandi’ consistía en la venta de productos de electrónica de consumo en tiendas online fraudulentas, a través de páginas web copiadas de tiendas totalmente legales y de conocido prestigio, llegando a utilizar incluso sus logos y nombres de marca, todo ello con total desconocimiento del usuario estafado y con la clara intención de inducir a error al mismo.

Una característica común de estas páginas web fraudulentas, era su mínima duración en el tiempo, llegando a activarse únicamente durante un fin de semana y desapareciendo a continuación sin dejar ningún tipo de rastro. En ese breve periodo, la página era sometida a una intensa campaña de publicidad y posicionamiento web en los principales buscadores y redes sociales con llamativas ofertas, todo ello con la intención de captar el mayor número de potenciales compradores en el menor tiempo posible.

Una de las particularidades de esta organización era, aprovechando las facilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, la continua persecución del anonimato en la red para evitar ser detectados y que se les pudiese vincular con la comisión de los delitos investigados.

Más de 300.000 euros al mes
Durante el tiempo que ha durado esta investigación, la UCO detectó y rastreó cerca de 30 portales de este tipo, todos gestionados por Lupin y sus colaboradores. Captaba a sus víctimas en lugares tan conocidos como Wallapol, que ayudó a los agentes en la investigación.

Los productos que se ofrecían en estas páginas web eran principalmente de electrónica de consumo en sus diferentes ámbitos, destacando las videoconsolas y los teléfonos móviles. Cualquier producto atractivo le servía para estafar, aprovechando también la estacionalidad, como los aires acondicionados en verano o el gasóleo de calefacción en invierno.

El volumen de ventas conseguido por Jordi en aquel entonces era tal, que los investigadores corroboraron que ingresaba más de 300.000 euros al mes, cifra de la que también solía alardear él mismo en sus círculos más cercanos.

Detenido en el 2019

Tipos de estafa

Aunque esta operación se inició hace aproximadamente un año por parte de la Guardia Civil, es posible que J.A.F llevase cerca de tres años cometiendo este tipo de estafas en diferentes modalidades, siendo la más utilizada la que al finalizar el usuario el procedimiento de pago del producto elegido, la web forzaba al mismo a elegir la transferencia bancaria como única forma de pago posible.

Estas cuentas bancarias de destino, obligaban al estafador a manejar cientos de ellas, al igual que números de tarjetas SIM de telefonía para no dejar rastro, puestas normalmente tanto unas como otras a nombre de personas jóvenes a las que pagaba significativas cantidades de dinero por facilitar sus datos personales para este fin.

Con el tiempo estors delitos fueron perfeccionándose, con la excusa del proceso de pago, el estafador llegaba a llamar telefónicamente a la víctima, para que se instalara una App que supuestamente le informaba del seguimiento del pedido. Lo que hacía en realidad la aplicación era desviar todos los SMS de su teléfono para poder tener los códigos enviados por los bancos, lo que le permitía poder firmar transferencias y efectuar cargos a las tarjetas de crédito por altos importes, llegando a vaciar las cuentas de algunas de sus víctimas.

Una vez realizado lo anterior, sirviéndose de la tecnología ‘contactless’, asociaba las tarjetas de crédito de las cuentas de las mulas a sus terminales móviles, para ir extrayendo el dinero en cajeros automáticos en rutas realizadas por todo Madrid en las que adoptaba fuertes medidas de seguridad Esta práctica era repetida sucesivamente en un mismo día, llegando a acumular decenas de miles de euros en solo una jornada de actividad recaudatoria.

Grupo criminal organizado

Para toda esta operativa, Lupin se nutría de un grupo perfectamente organizado por él, con diferentes cometidos y a los cuales retribuía con un salario, como si de una empresa se tratara. Un informático, por ejemplo, se encargaba de elaborar la réplica de las páginas web fraudulentas y subirlas a internet, motivo por el que ha sido detenido esta semana en la provincia de Albacete.

Sobre al cabecilla, hay que resaltar las exageradas medidas de seguridad que tomaba en su día a día para burlar cualquier tipo de acción policial sobre su persona, utilizando así distintas identidades y no llegando a residir nunca más de una semana en el mismo domicilio, siendo estos principalmente hoteles y aparta-hoteles de la capital, Las Rozas y Majadahonda. Ahora le han pillado de copas en una discoteca, paradójicamente.

A su vez, otro miembro de la organización a sueldo, se encargaba de proveerle de estos alquileres siempre a nombre de terceros, así como darle seguridad y realizar contravigilancias en sus movimientos.

Testaferros

Otra de las personas detenidas en la localidad de Las Rozas de Madrid en esa operación se encargaba de la estructura de captación de ‘mulas’; es decir, las personas que se ofrecían a abrir cuentas bancarias a su nombre para que fueran utilizadas por Arias para sus estafas, y que constituían el escalón más básico de la organización. Todas estas mulas fueron detenidas en el transcurso de la investigación por distintas unidades territoriales, ya que eran los titulares de las cuentas donde se hacían las transferencias de las estafas.

Lupin mantenía un férreo control, y cuando alguno intentaba engañarle quedándose con más dinero del estipulado, él tomaba medidas como publicar su número de teléfono como si fuera el estafador en foros de afectados, remitiendo correos electrónicos a las víctimas suplantando a la propia UCO de Guardia Civil y a la Audiencia Nacional con una supuesta investigación, o incluso llegando a pagar a terceros para que le pegaran una paliza a uno de estos colaboradores.

Objetivo: un millón de euros en el Black Friday

Por todo lo anterior, tras un largo y complejo seguimiento operativo de varias semanas, se pudo identificar y localizar en julio de 2019 al cerebro de la trama, y se procedió a la detención de Lupin en un céntrico hotel de Madrid en el que acaba de establecerse. Aparte de material informático, se le intervinieron más de 50 smartphones y más de 100 tarjetas SIM prepago identificadas a nombre de terceros.

Entre los muchos indicios y pruebas incriminatorias obtenidas por los investigadores contra esta organización delictiva, se ha podido conocer y al mismo tiempo truncar los planes de futuro a corto plazo de este grupo criminal, que estaba preparando, junto al resto de detenidos, la infraestructura necesaria de cuentas corrientes, teléfonos y webs fraudulentas para obtener un millón de euros en el próximo BlackFriday, cantidad que se habían marcado como colofón en una sola campaña.

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