El Bierzo afronta la campaña de riego entre la modernización y la incertidumbre

La transformación del sistema hidráulico avanza, pero los conflictos entre regantes y los retrasos en las obras generan inquietud en el sector agrario
El campo berciano se adentra en una nueva campaña de riego marcada por el cambio. La modernización del sistema hidráulico, una de las actuaciones más ambiciosas de los últimos años en la comarca, promete mejorar la eficiencia en el uso del agua, pero su implantación no está exenta de dificultades.
El proyecto, impulsado por la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, supone la sustitución del modelo tradicional de acequias por una red de riego presurizada y automatizada. La nueva infraestructura permitirá reducir pérdidas de agua, optimizar recursos y facilitar el control del consumo mediante sistemas telemáticos.
Sin embargo, el calendario juega en contra. Las obras no estarán completamente finalizadas hasta bien entrada la primavera, coincidiendo con el arranque de la campaña agrícola. Este desfase genera dudas entre los agricultores, que temen no disponer del sistema a pleno rendimiento en un momento clave para cultivos como el viñedo, los frutales o las hortalizas.
A esta situación se suma el enfrentamiento entre comunidades de regantes. El desacuerdo económico entre el Canal Bajo y el Canal Alto por los costes de conexión ha tensado las relaciones y abre la puerta a posibles acciones legales si no se alcanza un acuerdo en las próximas semanas.
Pese a todo, desde la administración hidráulica se ha lanzado un mensaje de tranquilidad: el suministro de agua está garantizado incluso en ausencia de consenso entre las partes. No obstante, los regantes mantienen la preocupación por los sobrecostes derivados de la nueva infraestructura y por la gestión de aguas que podrían requerir tratamientos adicionales.
La modernización del regadío en El Bierzo, con una inversión millonaria, representa un paso decisivo hacia un modelo más sostenible y adaptado al cambio climático. Pero, a corto plazo, el proceso de transición dibuja un escenario complejo en el que la eficiencia futura convive con la incertidumbre presente.


