
La decisión de Unicaja de cerrar su oficina en el barrio ponferradino de Flores del Sil ha generado malestar entre los vecinos, que consideran que la medida supone un nuevo recorte de servicios en una zona muy poblada y con una importante presencia de personas mayores.
La sucursal, ubicada en la avenida de Galicia, echó el cierre este lunes en medio de la protesta de varios residentes y de representantes vecinales, que criticaron la falta de información previa y el impacto que tendrá esta decisión en el día a día del barrio.
Desde la Asociación de Vecinos Pajariel aseguran que muchos clientes se enteraron del cierre cuando acudieron a la oficina y encontraron ya en marcha el traslado del mobiliario. La situación, sostienen, agrava las dificultades de quienes dependen de la atención presencial para hacer gestiones básicas.
Uno de los principales motivos de protesta es que el barrio se queda, de momento, con un solo cajero automático como única alternativa presencial de la entidad. Sin embargo, los vecinos denunciaron también incidencias en ese terminal, que llegó a quedarse sin efectivo en el mismo día del cierre.
Unicaja, por su parte, justifica la clausura dentro de su estrategia de reorganización de la red de oficinas, con el objetivo de concentrar recursos en puntos con mayor capacidad operativa. La entidad recuerda que mantiene otros canales de atención, como la banca digital, el servicio telefónico y oficinas en otros puntos de Ponferrada.
El cierre ha reabierto el debate sobre la progresiva pérdida de servicios bancarios en barrios con población envejecida, donde la atención presencial sigue siendo esencial para muchos usuarios. En Flores del Sil, la sensación general es de abandono y de creciente dificultad para realizar trámites cotidianos.
