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Juzgan al conductor de un vehículo que partió de Cacabelos e impactó contra una moto, cuyo conductor falleció

Varios testigos vieron al acusado mover de la calzada los restos de la víctima, un motorista policía local en Vigo, que habían quedado esparcidos por la calzada

La Voz de Galicia sigue el juicio contra Manuel P.A. que se celebra en Ourense: el conductor partió de Cacabelos a Monforte de Lemos pero, según los testigos, tras invadir en varias ocasiones el otro carril, finalmente impactó contra un motorista, quien falleció.

Según podemos seguir leyendo en el citado periódico La Voz de Galicia, tras haber sufrido un ictus, una operación de cadera y otra de muñeca que le provocaban importantes problemas de movilidad, Manuel P. Á., de 57 años en el momento del accidente, seguía cogiendo el coche con frecuencia. Por razones que no han quedado claras, un psicotécnico le renovó el permiso de conducir durante diez años tras haber tenido el problema vascular. Y a pesar de que las intervenciones quirúrgicas a las que fue sometido posteriormente limitaron aún más sus condiciones físicas, seguía conduciendo. Lo hizo el 18 de agosto del 2018 para desplazarse desde la localidad leonesa de Cacabelos hasta Monforte. Pero antes de llegar a su destino se vio involucrado en un gravísimo accidente de circulación por el que ahora podría tener que afrontar un castigo penal. Y es que se sospecha que tras haber circulado invadiendo el carril contrario durante varios tramos de la N-120, terminó colisionando frontalmente contra un motorista que circulaba correctamente por su vía, y que murió en el acto debido al brutal impacto. La Fiscalía de Ourense y la acusación particular, que ejerce la familia del fallecido, piden para él cuatro años de cárcel por homicidio imprudente.

La víctima, un policía local de Vigo de 59 años, había salido a primera hora de la mañana de la ciudad olívica con otros tres compañeros. Se dirigían a los Picos de Europa, pero nunca llegaron. A la altura del término municipal de Larouco, en el kilómetro 472 de la carretera, se toparon de frente con el conductor del todoterreno Mercedes, observando impotentes como se iba metiendo en su trayectoria. «Le hice un gesto para que volviera a su carril, pero no lo hizo», relató en el juicio que este martes se celebró en el juzgado de lo penal dos de Ourense uno de los amigos de Manuel, la víctima. Con él no chocó por unos metros pero sí lo hizo con su compañero, que iba el tercero en la fila. Enseguida sintió el impacto y minutos después observó la fría reacción del conductor: «Cogió el bastón y empezó a apartar de la calzada restos de plástico y también del cuerpo, como si le estorbasen», afirmó, describiendo una conducta despreocupada y carente de sensibilidad que también vio perfectamente otro de los compañeros moteros. «Estaba a su bola, quitaba los trozos del vehículo de la calzada, para moverlos, y lo mismo le daba si eran plásticos que trozos de carne», aseguró.

Testigo de excepción de la colisión fue el conductor de un tráiler que circulaba tras las tres motos, ya que la cuarta esperaba al momento adecuado para adelantarlo. «Lo vi venir, invadiendo el carril contrario, y pensé que, o chocaba contras las motos o contra mí», relató el chófer, que declaró que el punto de colisión fue el carril del motorista. «El que se salió de la carrera fue el conductor del Mercedes», insistió, ayudando con sus palabras a completar el poco positivo perfil del acusado: «No estaba ni asustado ni preocupado».

Todos los agentes de la Guardia Civil que hablaron con el acusado tanto en el momento inmediatamente posterior al choque como meses después, cuando se indagó más a fondo sobre lo ocurrido, lo describieron como una persona sin empatía: «Solo se preocupaba por los daños en su coche, por saber cuándo podría seguir conduciendo», contó un integrante del grupo GIAT de la Guardia Civil, que recordó que durante la entrevista con el acusado este nunca les preguntó por la familia del muerto. Con todo, a estos agentes les pareció evidente que el acusado no estaba en condiciones de seguir conduciendo e informaron de ello. En diciembre de ese año, la Junta de Castilla y León le retiró el permiso, pero en enero ya lo pillaron conduciendo de nuevo.

El acusado se exculpa

Pero nada de esto reconoció el acusado en su declaración. Afirmó que las motos iban muy rápido y que la de la víctima se le vino encima al intentar adelantar a un coche rojo que nadie más vio, provocando la colisión. Aseguró además estar «bien para conducir» y dijo que cuando ocurrió el accidente llevaba las gafas puestas, pese a que nadie ese día se las vio.

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