La situación hidrológica del Bierzo: un febrero histórico bajo el agua
Un mes de lluvia sin precedentes
Desde el inicio del año hidrológico —el 1 de octubre— se registró una precipitación acumulada de 60 l/m², un 30% por encima del promedio habitual. Pero fue febrero el mes que rompió todos los registros: las lluvias alcanzaron los 133 l/m², un 50% más de lo que suele caer normalmente en ese mes. En solo once días se registraron en el Bierzo unas precipitaciones de unos 200 litros por metro cuadrado, también en forma de nieve. Para poner eso en contexto: en febrero suelen caer de media 90 litros por metro cuadrado. Los embalses crecieron en 21 puntos porcentuales, pasando del 39% al 69% de su capacidad total. La situación fue tan severa que El Bierzo despidió enero con 28 días de precipitaciones de los 31 que tiene el mes, superando el récord anterior de 25 días de lluvia registrado en enero de 2025.
Ríos en alerta y desbordamientos
Los ríos Cúa y Sil llegaron a encontrarse en alerta amarilla a su paso por Quilós y Requejo, respectivamente. En Quilós, el río Cúa alcanzó una cota de 2,39 metros, mientras que el Sil superó los 2,65 metros en Requejo.
Otros cauces también registraron niveles elevados: el río Burbia en Villafranca del Bierzo llegó a un caudal de 121,71 metros cúbicos por segundo, el Boeza se situó en 3 metros en Bembibre, y el río Selmo en Oencia casi dobló su caudal máximo en apenas dos días, de 34,75 a 71 m³/s.
Las inundaciones afectaron varios puntos de la comarca: el río Cúa en Cacabelos, el río Balboa en Balboa y el arroyo Barredos en Camponaraya causaron problemas en sus respectivos cauces. El río Sil en Requejo inundó algunas fincas agrícolas y en Matarrosa también creció de forma notable.
Estado de los embalses: de la alarma a la estabilización
El pantano de Bárcena llegó a crecer veinte puntos en apenas una semana, alcanzando el 57% de su capacidad con 194 hectómetros cúbicos de agua. Montearenas, en el río Boeza a su entrada en Ponferrada, mantuvo sus compuertas abiertas vertiendo más de 87 metros cúbicos por segundo. El único punto que llegó a nivel de alerta naranja —el más alto de los registrados— fue el propio Ponferrada, condicionado fundamentalmente por el desembalse del pantano de Bárcena y las aportaciones que recibía el río Sil. La Junta de Castilla y León llegó a activar el nivel 2 del Plan de Inundaciones (INUNCYL). La situación fue estabilizándose progresivamente. En Balboa, el cauce descendió y los accesos a la localidad dejaron de estar anegados. En conjunto, la comarca del Bierzo se mantuvo en vigilancia mientras continuaban las labores de control de cauces y gestión de embalses.



