Las tormentas convectivas destronan a los huracanes como el mayor riesgo asegurado del siglo XXI

tormentas convectivas

Las pérdidas globales por desastres naturales alcanzaron los 260.000 millones de dólares en 2025, con el sector asegurador pagando 127.000 millones por sexto año consecutivo

El panorama global de los riesgos naturales está experimentando una transformación radical. Lo que durante décadas fueron los ciclones tropicales —huracanes y tifones— ya no ocupan el primer lugar entre los peligros más costosos para la industria aseguradora. Según revela el informe anual Climate and Catastrophe Insight Report publicado por Aon plc, firma líder mundial en servicios profesionales, las tormentas convectivas severas (SCS) se han convertido en el riesgo asegurado más caro del siglo XXI.

Este cambio de paradigma refleja cómo fenómenos meteorológicos frecuentes y de alta intensidad —especialmente concentrados en Estados Unidos— están redefiniendo los patrones de pérdidas a escala mundial y subrayando la urgencia de fortalecer tanto la resiliencia física como la financiera frente a estos desafíos climáticos.

Un año de contrastes: pérdidas económicas moderadas, costes asegurados elevados

Durante 2025, las pérdidas económicas globales derivadas de catástrofes naturales se situaron en 260.000 millones de dólares, la cifra más baja desde 2015. Sin embargo, esta aparente moderación contrasta con las pérdidas aseguradas, que permanecieron en niveles elevados al alcanzar los 127.000 millones de dólares. Este dato marca el sexto año consecutivo en que los desembolsos del sector asegurador superan la barrera de los 100.000 millones.

Esta divergencia entre pérdidas económicas totales y pérdidas cubiertas por seguros evidencia una realidad preocupante: aunque la actividad de riesgo estuvo por debajo del promedio histórico, eventos frecuentes y severos —particularmente en territorio estadounidense— continúan generando costes masivos para las aseguradoras. Paralelamente, en numerosas regiones del mundo, especialmente en mercados emergentes, más de la mitad de las pérdidas económicas permanecen sin asegurar, dejando a millones de personas vulnerables ante el riesgo financiero.

Las tormentas convectivas: el nuevo líder de las pérdidas aseguradas

Las tormentas convectivas severas —que incluyen granizo, tornados, vendavales y lluvias intensas— han desbancado definitivamente a los ciclones tropicales como el fenómeno más costoso para el sector asegurador en lo que va de siglo. La frecuencia y alta severidad de estos eventos en Estados Unidos han sido el motor principal de esta tendencia.

Solo durante 2025, las SCS provocaron pérdidas aseguradas por valor de 61.000 millones de dólares, convirtiéndose en el tercer total anual más elevado jamás registrado para este tipo de fenómeno. La acumulación de estos eventos medianos pero repetitivos está demostrando ser tan devastadora —o más— que los grandes huracanes individuales que tradicionalmente copaban los titulares.

Eventos multimillonarios: la nueva normalidad

El informe de Aon registró 49 eventos con pérdidas económicas superiores a 1.000 millones de dólares durante 2025, una cifra que supera el promedio a largo plazo de 46. Aún más significativo resulta el dato de eventos que superaron los 1.000 millones en pérdidas aseguradas: 30 en total, muy por encima de la media histórica de 17.

Esta proliferación de catástrofes de tamaño medio pero alta frecuencia subraya un efecto acumulativo que está transformando la gestión del riesgo global. Ya no se trata únicamente de prepararse para el megadesastre ocasional, sino de gestionar una cadena constante de eventos moderados cuyo impacto combinado resulta igualmente devastador.

El coste humano: 42.000 vidas perdidas

Las víctimas mortales a nivel mundial ascendieron a 42.000 personas, una cifra que, pese a su gravedad, se sitúa un 45% por debajo del promedio del siglo XX. Los terremotos y las olas de calor fueron las principales causas de mortalidad.

El seísmo en Myanmar destacó como el evento más letal después de las olas de calor, cobrándose la vida de 5.456 personas. Por su parte, el calor extremo causó más de 25.000 fallecimientos en todo el mundo, consolidándose como uno de los principales impulsores de mortalidad asociada a desastres naturales. Cabe destacar que 2025 fue el tercer año más cálido jamás registrado, una señal inequívoca de la crisis climática en curso.

Perspectiva regional: Europa y la Península Ibérica

En la región de Europa, Oriente Medio y África (EMEA), las pérdidas económicas se mantuvieron muy por debajo de los promedios a largo plazo. No obstante, las tormentas convectivas severas emergieron también aquí como el riesgo más costoso, complementadas por pérdidas adicionales derivadas de sequías, olas de calor e incendios forestales en el sur del continente.

España y Portugal vivieron un año relativamente benigno en términos de riesgos climatológicos. Los eventos registrados —algunas inundaciones y tormentas convectivas— generaron pérdidas aseguradas por debajo de la media de años anteriores, con una severidad considerada baja.

Sin embargo, la persistente sequía y los incendios forestales dejaron su huella en la península, causando pérdidas económicas estimadas en cerca de 1.800 millones de euros. A pesar de esta cifra, el impacto sobre la industria aseguradora fue limitado, lo que refleja la baja penetración de seguros específicos para estos riesgos en el sector agrícola y forestal ibérico.

El reto de la brecha de protección

Uno de los mensajes más contundentes del informe de Aon es la persistencia de la brecha de protección: la enorme diferencia entre pérdidas económicas totales y pérdidas aseguradas. En muchos mercados emergentes, esta brecha supera el 50%, lo que significa que comunidades enteras quedan financieramente expuestas tras una catástrofe.

Esta realidad exige no solo una mayor penetración de seguros, sino también soluciones innovadoras que combinen transferencia de riesgo, inversión en infraestructuras resilientes y políticas públicas adaptadas a la nueva realidad climática.

Hacia un futuro más resiliente

Los datos presentados por Aon evidencian que el cambio climático no solo está incrementando la frecuencia e intensidad de ciertos fenómenos, sino que también está alterando la geografía del riesgo. Las tormentas convectivas severas, antes consideradas un problema regional estadounidense, están demostrando ser una amenaza global con implicaciones financieras masivas.

La conclusión es clara: gobiernos, empresas, aseguradoras y comunidades deben trabajar conjuntamente para reforzar la resiliencia física —mediante infraestructuras más robustas— y la resiliencia financiera —a través de mejores mecanismos de transferencia de riesgo—. El coste de no actuar será, sin duda, mucho mayor que el de la prevención.

El informe completo 2026 Climate and Catastrophe Insight de Aon está disponible para consulta pública y ofrece un análisis detallado de las tendencias globales en riesgos naturales y su impacto económico.

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