«Más multas que nunca… y carreteras como siempre» (Opinión): La DGT supera los 6 millones de multas en un año y alcanza su máximo histórico
«Más multas que nunca… y carreteras como siempre» (Opinión): La DGT supera los 6 millones de multas en un año y alcanza su máximo histórico
España ha batido en 2025 un récord que invita, como poco, a la reflexión. La Dirección General de Tráfico, la DGT, ha superado por primera vez los seis millones de denuncias en un solo año. En concreto, 6.106.354 sanciones. Traducido a la vida cotidiana: miles de conductores multados cada día, una maquinaria sancionadora que funciona con una precisión casi milimétrica.
El dato impresiona. Una multa cada pocos segundos. Un sistema cada vez más automatizado, con radares, cámaras y dispositivos que detectan cualquier infracción con eficacia creciente. Y aquí es donde surge la pregunta incómoda: ¿cómo es posible que exista tal capacidad de control y recaudación mientras el estado de muchas carreteras sigue siendo, en demasiados casos, claramente deficiente?
Porque cualquiera que conduzca con frecuencia lo sabe. No hace falta irse muy lejos. Firmes deteriorados, baches, señalización horizontal prácticamente borrada, obras eternas, arcenes descuidados… La realidad de muchas vías contrasta con el nivel de exigencia que se impone al conductor. Se penaliza —y con razón— el exceso de velocidad o el uso indebido del móvil, pero al mismo tiempo se normaliza circular por infraestructuras que, en ocasiones, no están a la altura de los estándares que se exigen.
El argumento oficial suele ser claro: las multas no tienen un fin recaudatorio, sino disuasorio. Su objetivo es mejorar la seguridad vial. Y, sin duda, el control es necesario. Nadie discute que reducir la siniestralidad pasa por vigilar comportamientos peligrosos. Pero el problema no es ese. El problema es la percepción creciente de desequilibrio.
Si el sistema es capaz de generar millones en sanciones —y de hacerlo con una eficiencia casi tecnológica—, ¿por qué no se percibe ese mismo nivel de eficacia en el mantenimiento de las carreteras? ¿Dónde se traduce, en términos visibles, ese esfuerzo económico que soportan los conductores?
El debate no es nuevo, pero cifras como las de 2025 lo reavivan con fuerza. Porque no se trata solo de cuánto se multa, sino de qué se hace después con ese dinero. La seguridad vial no puede depender únicamente del castigo al conductor; también debe sustentarse en infraestructuras seguras, bien mantenidas y adaptadas al tráfico actual.
De poco sirve exigir perfección al volante si el entorno no acompaña. Un bache puede ser tan peligroso como un despiste. Una señal mal visible puede generar más riesgo que una distracción puntual. Y, sin embargo, esos problemas rara vez tienen la misma urgencia que una infracción captada por un radar.
Quizá ha llegado el momento de replantear el equilibrio. No para reducir el control, sino para completarlo. Para que la seguridad vial sea una responsabilidad compartida: del conductor, sí, pero también de la administración.
Porque al final, la pregunta sigue en el aire: si nunca se ha multado tanto, ¿por qué muchos conductores sienten que nunca se ha cuidado tan poco la carretera por la que circulan?





Estamos en manos de ladrones y mafiosos, así nos va que vamos camino de la miseria.
No los sacamos del pueblo ,la puta benemerita….