(Opinión) «Del cierre del carbón al abrazo a los mineros: la contradicción del PSOE en Laciana y El Bierzo»
Artículo de opinón
«Del cierre del carbón al abrazo a los mineros: la contradicción del PSOE en Laciana y El Bierzo»
La imagen de varios dirigentes socialistas recibiendo y respaldando en Villablino a los trabajadores de Mina Miura deja una fotografía política difícil de ignorar. En la Casa de Cultura de la capital lacianiega, representantes del PSOE defendieron públicamente a unos mineros que reclaman salarios pendientes y continuidad laboral, apelando a la dignidad del trabajo y al abandono histórico de las cuencas mineras. Sin embargo, ese gesto de apoyo choca frontalmente con las políticas energéticas y medioambientales que el propio Partido Socialista ha impulsado durante los últimos años y que aceleraron el cierre de la minería del carbón en comarcas como Laciana y El Bierzo.
La contradicción no es menor. Durante más de una década, el PSOE ha sido uno de los principales defensores en España de las políticas de descarbonización, del cumplimiento de los objetivos climáticos europeos y del cierre progresivo de las explotaciones carboneras. Bajo gobiernos socialistas se consolidó la transición energética que terminó por clausurar buena parte de la actividad minera tradicional en León, con el argumento de que el carbón era incompatible con el nuevo modelo económico y ambiental que exige Europa.
Aquellas decisiones tuvieron consecuencias profundas en territorios cuya identidad económica y social dependía directamente de la minería. Laciana y El Bierzo no solo perdieron empleos; perdieron población, tejido empresarial, comercio, actividad ferroviaria y expectativas de futuro. Muchos jóvenes tuvieron que emigrar y numerosos pueblos quedaron atrapados en un proceso de decadencia silenciosa que todavía hoy continúa.
Por eso resulta inevitable preguntarse qué significado real tiene ahora el respaldo del PSOE a los trabajadores de Mina Miura. Cuando Javier Alfonso Cendón afirma que “los mineros han dado una lección de dignidad” o cuando Nuria Rubio asegura que “no podemos permitir que estos territorios vuelvan a sentirse abandonados”, surge una cuestión evidente: ¿quién contribuyó precisamente a que estas comarcas llegaran a esa situación de abandono?
El problema no está en apoyar a unos trabajadores que reclaman algo tan elemental como cobrar sus nóminas. Eso es legítimo y necesario. El problema es que el discurso socialista parece querer situarse simultáneamente en dos posiciones incompatibles: liderar el relato de la transición ecológica y, al mismo tiempo, presentarse como defensor del empleo minero cuando las consecuencias sociales de aquella transición ya son visibles.
La llamada “transición justa” prometía sustituir la economía del carbón por nuevas oportunidades industriales, tecnológicas y energéticas. Sin embargo, en gran parte de las cuencas mineras leonesas esa reconversión nunca llegó con la intensidad prometida. Los fondos europeos, los planes de reindustrialización y los proyectos alternativos apenas han conseguido compensar el impacto económico del cierre minero. La sensación en muchas familias sigue siendo que se desmontó un sector estratégico sin haber construido verdaderamente otro.
Y ahí reside el fondo de la cuestión. La visita de los cargos socialistas a Villablino transmite empatía, cercanía y sensibilidad social, pero también evidencia una incomodidad política difícil de ocultar. Porque muchos de los problemas que hoy denuncian los trabajadores mineros son consecuencia directa de decisiones políticas defendidas por el propio partido que ahora les ofrece apoyo institucional.
El Bierzo y Laciana conocen bien las promesas de futuro. Las escucharon durante años mientras desaparecían empleos, cerraban empresas auxiliares y se reducían las oportunidades. Por eso parte de la sociedad berciana y lacianiega percibe estos gestos con escepticismo. No basta con fotografiarse junto a los mineros; también habría que asumir responsabilidades políticas sobre el proceso que llevó a estas comarcas a una situación límite.
La descarbonización es un debate complejo y probablemente inevitable en el contexto europeo actual. Pero la cuestión esencial es cómo se ejecuta y quién paga el coste social de esas decisiones. En territorios como Laciana y El Bierzo, el precio lo han pagado sobre todo los trabajadores y sus familias.
La escena de Villablino simboliza, en definitiva, una paradoja política contemporánea: el mismo partido que impulsó el final del carbón intenta ahora aparecer como refugio de quienes sufren las consecuencias de aquel cierre. Y esa contradicción, por mucho que se envuelva en discursos de sensibilidad social, sigue muy presente en la memoria colectiva de las cuencas mineras leonesas.
Pedro Guerra Consultor de empresas



La minería ha tenido ayudas para el cierre. Todo lo demás sobra.
Luis Fs las ayudas las robaron los mismos que cerraron la mineria
La.comunidad Europea por orden de termino con la mineria del carbon. Por lo menos en España. Prejubilaciones destruccion de termicas. Eso en nuestro pais. No entiendo porqie hay alguna abierta y menos en esas condiciones si . Realmente explotan carbon. Cuando tenemos que comparlo de afuera . Porque ese si valia. El de aqui no.
Vete a dárselo al nausebundo ZP, que arruinó el Bierzo, cerró minas, vendió las centrales Térmicas, y nos quitó el A.V.E , ojalá acabé pagando lo que haya hecho