Ponferrada, una ciudad grande con una política de vivienda pública en mínimos

Acceder a una vivienda digna en Ponferrada se ha convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza para jóvenes y familias con ingresos medios y bajos. Con más de 65.000 habitantes, la capital del Bierzo debería contar con una oferta sostenida de vivienda protegida, pero la realidad es bien distinta: en este momento, la única promoción pública en marcha en todo el municipio contempla apenas 20 pisos de protección oficial. Una cifra que desde la oposición califican de vergonzante, y que ha reavivado el debate en plena campaña de las elecciones autonómicas del 15 de marzo.

Una obra que lleva meses paralizada

El problema no es solo el número de viviendas, sino también que las pocas que se prometieron siguen sin construirse. El calendario inicial fijaba diciembre de 2025 como fecha límite para adjudicar los pisos a los futuros inquilinos o propietarios, y junio de 2026 para hacer entrega de las llaves. Ninguno de esos plazos se ha cumplido. A día de hoy, las obras ni siquiera han arrancado.

Las Juventudes Socialistas de Ponferrada han sido las primeras en denunciar públicamente esta situación, señalando que el retraso no es un problema menor: si la obra no se ejecuta en los plazos comprometidos, el proyecto podría perder parte de la financiación que lo sustenta. Y no es financiación menor: el proyecto cuenta con fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno central, con aportaciones del Banco Europeo de Inversiones y con la cesión del suelo municipal que realizó en su día el anterior alcalde socialista, Olegario Ramón.

Desde el PP y el equipo de gobierno del alcalde Marco Morala se defiende la gestión, aunque sin ofrecer fechas concretas para el inicio de las obras. La respuesta del consistorio ha sido poner el foco en una iniciativa diferente: la apertura de un registro municipal de demandantes de vivienda pública, para conocer cuántos vecinos necesitan acceder a una VPO y poder justificar ante la Junta de Castilla y León la necesidad de construir más unidades en el futuro.

El registro municipal: un primer paso, pero solo eso

El bando del alcalde explicaba que el registro busca establecer una colaboración coordinada entre el Ayuntamiento y la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta, con el objetivo de dimensionar la demanda real y poder solicitar fondos autonómicos para levantar más viviendas. Para inscribirse, los interesados deben cumplir ciertos requisitos: no ser propietarios de otra vivienda en España, tener unos ingresos que no superen determinados límites en función del tipo de protección solicitada, y estar también inscritos en el Registro Público de Demandantes de Vivienda de Castilla y León. El plazo inicial de inscripción finalizó en octubre de 2025.

La iniciativa fue bien recibida por parte de la ciudadanía, pero la oposición la tachó de mero gesto electoral: abrir un registro para medir la demanda no construye ni un solo piso, argumentan, y la ciudad lleva años con esa demanda sin atender.

Un problema estructural que va más allá de la política local

El déficit de vivienda pública en Ponferrada no es un problema que haya surgido de la noche a la mañana, ni es exclusivo de un partido. Castilla y León lleva décadas con una de las tasas más bajas de vivienda pública de España, y la comarca del Bierzo no es una excepción. La despoblación, la pérdida de industria tras el cierre de las minas y la central térmica, y la falta de relevo generacional han reducido la presión sobre el mercado inmobiliario en algunos municipios pequeños, pero en Ponferrada, como capital comarcal con servicios, comercio y actividad económica, la demanda de vivienda asequible sigue siendo real y creciente, especialmente entre jóvenes que no pueden acceder al mercado libre con sus salarios actuales.

Con las elecciones del 15 de marzo a la vuelta de la esquina, el asunto de la vivienda ha pasado de ser una queja de segunda fila a convertirse en uno de los argumentos centrales del debate político en la comarca. Lo que ocurra con esas 20 viviendas prometidas y sin construir marcará, en buena medida, la credibilidad de las promesas que se hagan a partir del 16 de marzo.

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