Un tilo como testigo: Sergio Boixo sella su compromiso con la Universidad de León

Sergio Boixo, director de computación cuántica de Google, recién investido Doctor Honoris Causa
El director de computación cuántica de Google, recién investido Doctor Honoris Causa por la ULE, planta un tilo en los jardines de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales como símbolo de vínculo académico y personal con la institución y la ciudad

El director de computación cuántica de Google dejó una huella literal en el campus leonés al clavar su pala en los jardines de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, apenas días después de recibir el título de Doctor Honoris Causa. La plantación de un tilo, celebrada el pasado 19 de febrero, convirtió un reconocimiento académico en algo más tangible: un árbol que crecerá durante décadas en el corazón de la institución que le acaba de abrir sus puertas de par en par.

El acto reunió a Boixo junto a la rectora de la ULE, Nuria González, y a su padrino, el profesor Enrique López González, quien fue el promotor de la iniciativa. No se trató de un mero trámite protocolar. Boixo reconoció que era la primera vez en su vida que plantaba un árbol, y eligió con criterio la especie: el tilo no es un árbol cualquiera. Longevidad, fragancia y una larga tradición de presidir plazas y espacios de reunión lo convierten, a ojos del científico, en el símbolo perfecto para una universidad. «Estos valores conectan directamente con la universidad como espacio de conocimiento, convivencia y futuro», señaló.

Más allá del simbolismo botánico, el gesto tuvo una carga emocional evidente. Boixo subrayó que este árbol representa «una forma más de afianzar las raíces que me unen a León», añadiendo ahora una nueva al campus universitario. Por su parte, el padrino quiso destacar la dimensión temporal del proyecto: ese tilo está destinado a acompañar a generaciones de estudiantes que aún no han llegado a la facultad, y a recordarles que personas con trayectorias extraordinarias pasaron también por esas aulas.

El árbol recién plantado no estará solo en ese rincón del campus. Comparte ya espacio con otro ejemplar que en su momento plantó Jaime Gil Aluja, también tras ser investido Honoris Causa por la ULE. Poco a poco, ese jardín va convirtiéndose en un rincón de memoria viva, donde el reconocimiento académico deja una señal que perdura mucho más que cualquier diploma enmarcado.

Sergio Boixo, que dirige en Google uno de los equipos de computación cuántica más punteros del mundo, mantiene un vínculo profundo con León. Su investidura como Doctor Honoris Causa fue precisamente el preámbulo de este gesto con el que quiso devolver, de alguna manera, parte de lo que la ciudad y su universidad significan para él.