Una investigación de la ULE analiza cómo es el perfil del enoturista español
- Una investigación encabezada por la ULE, busca comprender cómo es y qué motiva al enoturista español.
- El resultado de la misma ha sido publicado por la publicación PASOS Revista de Turismo y Patrimonio Cultural.
Cómo es el enoturista español
Un grupo de trabajo, encabezado por investigadores de la ULE, dentro del Instituto de Investigación de la Viña y el Vino de la universidad leonesa, ha publicado el resultado de un estudio en el que se analiza cómo es el perfil del enoturista español, qué factores influyen en la elección del destino y cómo es la tipología de la experiencia enoturística elegida (distancia, tiempo, desplazamiento o cantidad destinada al gasto en la misma).
Con el título de «¿Cómo es el enoturista español? Una aproximación empírica basada en el análisis de 684 enoturistas», la investigación se ha centrado en analizar las características y preferencias de 684 enoturistas que han realizado actividades turísticas vinculadas al mundo del vino con la intención de determinar como es el perfil del enoturista español.
«El conocer cómo es el enoturista español en cuanto a su perfil sociodemográfico (edad, género, capacidad económica, …), en como es el perfil de la experiencia (tiempo, distancia que se desplaza, gasto que realiza, …) y que factores motivacionales acompañan a la hora de decidir el destino (patrimonio cultural, natural, riqueza gastronómica, …), facilitará sin duda a las bodegas y otras entidades vinculadas al mundo del vino el poder realizar estrategias de captación de visitantes de una forma más efectiva y eficiente», indican desde el equipo investigador.
En la investigación se constata como el perfil del enoturista no es único, sino que hay diferentes tipos, con sus peculiaridades y características, lo que hace que el estereotipo de como se cree que es un turista del vino en nuestro país no puede ser algo prefijado.
Perfil tipo del enoturista español, aunque no único
En el trabajo se analiza que el perfil más generalizado, pero no el único, determina que el enoturista español es un adulto de mediana edad (44 años), con formación mayormente universitaria e ingresos medios (clase media-alta); un visitante de conocimiento iniciado sobre el vino, que realiza viajes de proximidad (mayoritariamente por debajo de 200 km), en grupos pequeños (menos de 5 personas) y en vehículo propio, con estancias en torno a 2–3 noches y alojamiento predominantemente en hotel. Los aspectos más valorados en la experiencia son la gastronomía y las infraestructuras, seguidos del patrimonio cultural y natural, mientras que las actividades inmersivas tienen menor peso. La satisfacción global con la visita es alta.
Desde el equipo de investigación señalan que «el error en el que incurren muchas bodegas a la hora de diseñar estrategias de captación de visitantes está en pensar que este perfil de predominante de enoturista es el único al que dirigirse. Realmente hay un amplio abanico de potenciales visitantes de otras edades o con otras preferencias motivacionales, que permitirían el diseño de actividades de una forma más eficiente. Esto permitiría dar respuesta a una demanda creciente de turistas del vino que se alejan del perfil que se considera «prototipo» en la actualidad».
El enoturismo como generador de riqueza en el entorno rural
El enoturismo, entendido como la actividad turística vinculada al mundo del vino, es una actividad en alza en los últimos años, que repercute no solo en el sector del vino de forma directa, sino también en todo el entorno geográfico-empresarial que rodea a las bodegas. Así, sectores como la hostelería y restauración o el sector hotelero, se encuentran favorecidos por esta actividad.
«Además, al ser actividades vinculadas a entornos rurales mayoritariamente, suponen un factor de impulso económico y empresarial a estas zonas que pueden ayudar a la generación de puestos de trabajo, fijación de población en zonas rurales y ser un motor económico», señalan los investigadores.
No solo es la cata de vinos
La investigación muestra que hay un error de base cuando las bodegas piensan en enoturismo como sinónimo de «catas de vino». Muestra como el enoturista es un visitante complejo, que busca no solo beber vino, ya que eso lo puede hacer en cualquier ubicación geográfica. Busca «vivir una experiencia completa» que va mucho más allá de solo beber vino. «Conocer que motiva al enoturista, hace que las bodegas, aunque dispongan de pocos recursos, diseñen actividades muy interesantes que les permitan captar a esa demanda creciente de visitantes que quieren disfrutar de uan experiencia única y diferente, no solo catar vinos. En ese sentido, con independencia del tamaño de la bodega, cualquiera de estas puede diseñar estrategias de captación de visitantes con mucho éxito».
Además, señalan que no solo es el vino. Todo lo que hay en el entorno, desde el patrimonio cultural (histórico) y el patrimonio natural, pasando por la riqueza gastronómica o por la realización de actividades en la bodega, contribuyen a diseñar visitas «únicas» que es lo que realemente «quiere vivir el enoturista«.
Concluye la investigación con que cada bodega debe analizar que recursos posee para desarrollar esta actividad y analizar su entorno. De esta forma, cada una podrá aprovechar su «storytelling» para conseguir estrategias de captación de enoturistas más eficientes y eficaces, a la vez que rentables para su cifra de negocio.
Futuras líneas de investigación
Desde el equipo de trabajo señalan que esta investigación es solo el punto de partida. Una vez que se ha concluido que el perfil del enoturista es muy complejo y de motivaciones muy variadas, quieren analizar las potenciales fortalezas de diferentes zonas geográficas de España que permitan a las bodegas de dichas zonas diseñar actividades de enoturismo atractivas y eficientes. «Las bodegas deben conocer la «história vitivinícola» de su entorno que les ayude a crear su propio «relato enoturístico». Esto, sin duda, ayudará a potenciar una actividad que está al alza en los últimos años.
Como muestra de ello, el último informe realizado por ACEVIN (Asociación Española de Ciudades del Vino), en la que se cifra supera los 3 millones de enoturistas en España, conmás de 112 millones de euros de cifra de negocio vinculada directamente al sector del vino y tres veces más a las empresas de su entorno (hostelería, restauración u hoteles).



Trabajo del Instituto de Investigación de la Viña y el Vino de la Universidad de León