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Abierto el plazo de pre-inscripción en FP con las empresas llamando a la puerta en busca de técnicos

Un brazo robótico saluda en el I.E.S. Virgen de la Encina. Los estudiantes de Formación Profesional aprenden a programar estos objetos para que realicen los movimientos desados.

 

El I.E.S. Virgen de la Encina abre este 19 de junio el plazo de inscripción para los ciclos básicos, medios y superiores de Formación Profesional.

Estas enseñanzas se encuentran en una curiosa paradoja: quienes las cursan encuentran una rápida inserción en el mercado laboral porque son profesionales altamente demandados por las empresas; pero los prejuicios y la falta de conocimiento que existe sobre ellas hacen que la inscripción sea a veces baja.

Los profesrores Lidia Rodríguez, Valentín Álvarez y Leopoldo Álvarez Granada en el departamento de Edificación del I.E.S. Virgen de la Encina.

Instalaciones educativas con tecnología y proyectos punteros, prácticas en empresas aseguradas, bolsa de empleo con un ratio cercano al 100% de colocación, facilidad en el paso a estudios superiores o acceso al celebérrimo programa de intercambio de estudiantes Erasmus; y a tiro de flecha: en «La Sindical», el I.E.S.V.E., antes I.P.O.V.E, en el maltrecho barrio de la Puebla. Frente a la estación de autobuses. Al lado de Pico Tuerto. Donde siempre, y van 60 años.

Lo que en Alemania sería un centro con una demanda de plazas in crecendo, en Ponferrada sufre, a veces, para llegar al quorum que marca la JCyL (en torno a 10 alumnos) y poder mantener algunos ciclos. En algunos de ellos, como el de Proyectos de edificación (cuyos técnicos son todavía conocidos por el término clásico de «deliniantes») este año sólo hubo segundo, quedando el primer curso sin impartirse. Esta profesión, nos cuenta Leopoldo Álvarez, profesor del departamento de edificación, tiene salidas vinculadas a la construcción pero también en el ámbito industrial para el diseño y fabricación de estructuras. En otro de los ciclos que sufren más la falta de inscripciones, el de «Mantenimiento electrónico», la paradoja de la FP se cumple de forma pasmosa: el interés del alumnado es bajo mientras que por parte de las empresas y de la sociedad en general «no deja de aumentar la demanda de técnicos que sepan reparar cosas».

El problema, nos cuentan Leopoldo Álvarez Granada, Lidia Rodríguez o Valentín Álvarez, profesores en estos ciclos, es la falta de información. La sociedad mantiene todavía una visión de la Formación Profesional ligada a lo que en otro tiempo pudo haber sido una salida secundaria, cuando hoy en términos de empleabilidad es todo lo contrario.

«Las empresas -nos dice Juan Luis Martín- no buscan quien les «diseñe» un proyecto, sino quien sepa sacárselo adelante; y ese es el técnico». Y los datos parecen darle la razón: presumen de tener una colocación de prácticamente el 100% entre los técnicos superiores que salen del centro y cuentan, dice Rodríguez, en torno a una media de 5 ó 6 los titulados universitarios que se matriculan en ciclos de FP para reciclarse y encontrar trabajo cada año.

Mientras que en Formación Profesional se encuentran incluso ofertas de empleo que no se pueden satisfacer, la socialización familiar, la mediática por supuesto e incluso la institucional del alumnado parece orientada hacia presentar el bachiller y lo universitario como la única vía de acceso al éxito, cuando no es ni de lejos así.

El ciclo de Edificación sufre una merma de alumnos. Las salidas profesionales para estos técnicos son altas y superar el ciclo les permite acceder a la Universidad.

Desde el centro nos cuentan que en las propias instituciones educativas no existe una apuesta fuerte por la Formación Profesional en España, a excepción del País Vasco, donde -dicen estos profesores- la dotación económica es mayor porque se sabe que la Formación Profesional acaba siendo un elemento con el que trenzar un tejido industrial fuerte. En comparación, ese sería el modelo que les gustaría que adoptara la autoridad educativa cylense.

«Los políticos a veces hablan de re-industrialización, pero acaba de haber una campaña electoral y no les hemos visto por aquí» -nos dicen los profesores de los ciclos. Cuando les visitamos, fuera de horas lectivas, se encuentran, muchos de ellos, enfrascados en distintos proyectos, transmitiendo la sensación de que en el antiguo I.P.O.V.E. no hay tiempo que perder y muchas ideas que poner en marcha.

En la hegemónica Alemania, el modelo que domina es el de la llamada «formación dual». Esta se va implantando en algunos ciclos en España, pero su éxito depende de la existencia previa de grandes empresas capaces de asumir el coste que supone un alumno en prácticas al nivel de horas y salario que se planea con ese modelo. Las empresas en El Bierzo, por lo que nos dan a entender, no estarían exigiendo ese modelo por el momento sino que lo que ha de revertirse es la falta de alumnado dispuesto a acceder a puestos de trabajo técnicos.

Los alumnos de Formación Profesional aprenden a manejar este robot industrial, una de las mejores dotaciones con las que cuenta el I.E.S. Virgen de la Encina.

Es la falta de buena publicidad lo que, en opinión de estos profesores, impide ver que para las carreras técnicas «lo mejor es hacer un ciclo formativo y luego avanzar a la Universidad». Cuando llega esa segunda fase, el alumno parte con dos ventajas: una implícita, la de los conocimientos teóricos y prácticos ya adquiridos; y otra explícita, la de las hasta siete asignaturas universitarias (todo un cuatrimestre en suma) que puede llegar a convalidarse dado que los ciclos se organizan por el mismo sistema ECTS comunitario (los llamados «créditos» que sirven para cuantificar ahora las asignaturas y planes de estudios). El profesor de electrónica lo Juan Luis Martín lo tiene claro: «un ciclo superior es una cosa muy seria: son dos años, y un grado son cuatro; estamos hablando de que un ciclo superior [al que se accede desde bachiller o desde un ciclo de grado medio] es casi como medio grado». ¿Y más práctico? -le preguntamos: y asiente.

El profesor de equipos electrónicos del I.E.S. Virgen de la Encina, Juan Luis Martín.

 

Una falta de renombre precipitada de una ideología no adaptada al presente

El debate sobre la estigmatización de la Formación Profesional es un continúo en el ámbito educativo. Tanto que los profesores de estos ciclos escapan de la palabra «módulo», como si en ella misma transportara alguna carencia de prestigio.

«Todos los buenos profesionales [que una persona se encuentra en el día a día] son de FP: el que te instala algo en casa, el que repara algo que usas», retrata Valentín Álvarez; «es una educación de que salen profesionales muy cualificados y muy especializados», lo que hace que estos oficios lleven consigo una buena asignación salarial.

Una mini-grua que los alumnos de electrónica del I.E.S.V.E. tienen que aprender a programar para que realice movimientos de giro y de prensión. Parte de los componentes fueron, como es tradición en el este intituto, fabricados en este centro de fuerte vis autárquica.

El instituto, que llegó a contar con hasta 18 ciclos, imparte hoy 13. La institución, historia viva de la ciudad y su desarrollo industrial, es un centro equipado con las últimas tecnologías que hacen posible que la calidad de estos estudios técnicos sea la máxima. «Tenemos tecnología puntera y programas punteros», nos dicen sus profesores con orgullo.

Son las cuestiones culturales las que, parece, alejan al alumnado. «Cuando un alumno viene a informarse y ve lo que hay, sale doblemente convencido» nos dice Lidia Rodríguez, profesora de Orientación Laboral.

Su asignatura es transversal a todos los ciclos y versa sobre la importante dimensión burocrática del puesto de trabajo: cómo interpretar una nómina, hacer una declaración, entender un contrato. Algo que, en su opinión debería ser troncal en todas las ramas de la educación, pero que se antoja fundamental cuando hablamos de estudiantes que con 20 ó 22 años pueden empezar a ganar cantidades grandes de dinero con estos oficios especializados tan demandados por las empresas.

Los proyectos en los que se enredan extraescolarmente profesores y alumnos son muchas veces financiados por el Fondo Social de la Unión Europea en colaboración con empresas del sector privado, lo que hace de «La Sindical» un centro de investigación tecnológica de no poca importancia.

Para ellos el problema es que la Formación Profesional, nos dicen algunos profesores, se reduce desde fuera a un estereotipo de «mono azul y manos engrasadas», sin que eso -nos aseguran- tenga nada de malo. Pero no es el cartograma completo.

En sus instalaciones, los profesores y alumnos de Formación Profesional de I.E.S. Virgen de la Encina cuentan con maquinaria industrial de primerísimo nivel. Hay, por supuesto, una llamativa impresora 3D con la que fabrican piezas que necesitan para sus proyectos. Una de ellas, una réplica de mano robótica que «saluda» y toma las posiciones más o menos elegantes que le han programado para hacer sus alumnos. También nos muestran una miniatura de grúa con el que los alumnos aprenden a diseñar y programar los movimientos distintos giros y movimientos que deberán implementar en el futuro cuando una empresa quiera encargarles el construir una a escala industrial.

Algunos alumnos están fabricando desde cero un coche (aseguran que nos lo enseñarán en otra ocasión) y en dos disciplinas (una de electromecánica y otra de trabajos con madera) ha habido galardonados autonómicos en olimpiadas de estudiantes.

Las inmensas posibilidades que el centro ofrece a la creatividad de profesores y alumnos para desarrollar su educación y sus proyectos, unidos a la siempre enriquecedora diversidad en edad y formación previa del alumnado, hacen del día a día de esta histórica institución de la ciudad un hervidero de ideas, proyectos y carreras profesionales de éxito.

Una impresora 3D de las que se sirve el centro para obtener casi sin coste piezas que necesitan para sus proyectos y clases. Con ella fabrican muchos elementos que componen otras máquinas.

 

El plazo de pre-inscripción está abierto hasta el 3 de julio

Los profesores del I.E.S.V.E. afrontan cada final de curso con la certidumbre del trabajo bien realizado a la espera de que la institución pueda crecer en número de alumnos y por tanto en número de proyectos en beneficio de toda la comarca.

El velo ideológico, no adaptado a una realidad que está demandando técnicos, no termina de caerse. «Los políticos hablan mucho de impulsar la FP pero luego no hacen nada», nos dice algún profesor en el tono habitual del desencanto.

El técnico es el que «saca el trabajo, el que sabe como funciona y el que soluciona la avería», retratan, haciendo obvia la necesidad de que la sociedad se repueble con muchos de estos. Una conocida cadena de supermercados valenciana, muy pujante en su sector, acaba, nos dicen, de lanzar una oferta de 700 trabajos de los que la mitad eran para que técnicos de FP accedieran a puestos a jefes de sección.

El I.E.S. Virgen de la Encina es un centro educativo histórico de la comarca de El Bierzo.

La Formación Profesional, tal como la imparten en el I.E.S.V.E., garantiza hoy por hoy una educación de calidad y un futuro en el mismo centro de Ponferrada: «hay trabajo y se gana dinero» para los técnicos, nos resumen. Sin que esto suponga una renuncia a ningún plan formativo futuro, sino todo lo contrario pues la organización en créditos ECTS facilita el acceso a carreras universitarias.

Las legítimas quejas de los docentes del centro sobre la «desinformación» y «falta de interés» de la sociedad por este tipo de estudios son la concreción en lo cotidiano de un problema político y pedagógico general en el que se resta validez, en base a prejuicios, a según qué itinerarios en favor del brillo a veces vacuo de otros.

El curso acaba. Los estudiantes de ciclos formativos se gradúan y a la ceremonia de este miércoles se espera que acuda, en calidad de nueva Concejala de Cultura, Concepción Vega Corral. Arrancan casi a la vez la pre-inscripción para el próximo curso de ciclos formativos y el mandato de una nueva corporación en la que estará presente una persona con una trayectoria ligada al mundo de la educación, con un buen nombre entre sus compañeros profesores que despierta buenas expectativas.

El próximo 3 de julio, cuando la pre-inscripción a ciclos de Formación Profesional se cierre en el I.E.S. Virgen de la Encina, podremos saber ya si las plazas se completan como síntoma de que El Bierzo está avanzando, a través de la educación, hacia el empleo de calidad que sólo puede provenir de un tejido industrial creciente. Lo cual se reflejará en que Lidia Rodríguez y sus compañeros docentes del I.E.S.V.E. no tendrán que volver a decir eso de que «a veces vienen empresas buscando alumnos a los que ofrecer prácticas y les tenemos que decir que no hay».

Más información, admisión y matrícula en el I.E.S. Virgen de la Encina
+ Calle General Gómez Núñez, 57
+ Teléfono 987411816
+ info.iesve@gmail.com

 

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