Encarnación García Ramos celebra 100 años: de cuidar ovejas en Cubillos del Sil a convertirse en el alma de una gran familia

La residencia CleceVitam Otazu celebra hoy una fecha muy especial: el centenario de Encarnación García Ramos, una mujer cuya historia de vida es un ejemplo de esfuerzo, alegría y amor por la familia.
Encarnación nació el 30 de julio de 1926 en Cubillos del Sil, en el seno de una familia numerosa formada por ocho hermanos. Creció en un entorno rural, colaborando desde muy joven en las tareas familiares y cuidando del rebaño de ovejas. De esos primeros años de vida se llevó unos valores que la han acompañado hasta el día de hoy: la importancia del trabajo, la responsabilidad y el cariño hacia los suyos.
Durante su juventud descubrió una de sus grandes pasiones: la costura. Su destreza con la aguja y el hilo la convirtió en una persona muy apreciada en su entorno, llegando a confeccionar prendas para numerosas vecinas, especialmente en épocas festivas. Aquella afición acabó convirtiéndose en una parte importante de su vida y de su identidad.
Fue también en aquellos años cuando conoció a Aurelio, quien se convertiría en su marido y compañero de vida. Juntos construyeron una familia unida y feliz, basada en el respeto y la armonía. De su matrimonio nació su hija Palmira, de la que se siente especialmente orgullosa, así como de sus nietas, Marta y Noemí, que han llenado de alegría las distintas etapas de su vida.
A lo largo de los años, Encarnación continuó trabajando en la costura hasta una edad avanzada, demostrando siempre un carácter activo y una gran capacidad de superación. Incluso después de sufrir una caída que afectó a su movilidad, mantuvo intacta su fortaleza y su actitud positiva ante la vida.
Hoy, en su 100 cumpleaños, Encarnación disfruta de esta etapa en la residencia CleceVitam Otazu, donde, asegura, se siente “como en casa”. Rodeada del afecto de los profesionales del centro y del cariño constante de su familia, sigue siendo una mujer alegra, sincera y cercana, cualidades que han marcado a quienes la conocen.
Para Encarnación, la mayor felicidad sigue siendo ver a su familia unida. Ese espíritu familiar, junto con su permanente sonrisa y su forma optimista de afrontar la vida, la convierten en un referente del que hoy se celebra su centenario.
¡Feliz 100 cumpleaños, Encarnación!




Muchas felicidades
Muchas felicidades guapísima