La Limonada Berciana, tradición en estado líquido
Lo que no es
Antes de nada, un aviso para navegantes: la limonada berciana y leonesa no tiene nada que ver con el limón y mucho menos con la sangría o con el tinto de verano. Su nombre despista, pero se trata de algo completamente distinto: una bebida fermentada, de carácter propio, profundamente enraizada en la identidad de la comarca.
La receta: sencilla, pero con secretos
La limonada berciana es una bebida tradicional elaborada a partir de vino tinto, limones, azúcar y canela, así como —dependiendo de quien la haga— frutas frescas, pasas o higos.
La elaboración sigue la receta tradicional de emplear vino mencía, azúcar, frutas (limón, naranja y a veces un poco de manzana). «Una vez no pusimos canela y nos la reclamaron los clientes», cuenta un enólogo berciano. Bierzo
La preparación es sencilla: se meten todos los ingredientes en un garrafón y se deja macerar un mínimo de 8 días en un lugar fresco, moviendo la mezcla un par de veces al día para que fermente y los sabores se mezclen bien. Pasado ese tiempo se retiran las impurezas y se corrige el sabor si es necesario. En algunos pueblos del Bierzo se añaden diferentes alcoholes — rones, ginebras o destilados de hierbas — para que tenga un sabor más fuerte.
Hay también una versión de limonada blanca, elaborada con vino blanco en lugar de tinto, aunque la tinta es la reina indiscutible de la tradición.
El origen: leyendas, historia y una frase polémica
La limonada viene acompañada de una expresión que a muchos sorprende: «matar judíos», que en El Bierzo y León significa sencillamente salir a tomar limonadas. Su origen es incierto y está envuelto en varias leyendas.
La teoría más documentada históricamente apunta a la Edad Media: durante la Pascua, los cristianos solían bajar a la judería convencidos de que los judíos eran responsables de la muerte de Cristo. Como estaba prohibido el consumo de alcohol en esas fechas, las autoridades permitían vender en las tabernas una bebida alcohólica rebajada —vino tinto con agua, limón y azúcar— para que con la borrachera se desistiera de esos ataques.
La leyenda específicamente berciana tiene su propio drama: en Ponferrada se cuenta que durante la Semana Santa los judíos bajaban a bañarse al río Sil cuando un grupo de cristianos les dio muerte, tiñendo el agua del Sil del color de la limonada.
Hay otras versiones igualmente llamativas: una de ellas habla de que el rey Felipe III descubrió que había judíos viviendo en los Ancares y decretó su búsqueda y captura coincidiendo con Semana Santa. Los monjes de las montañas bercianas, al verlos llegar, prepararon limonada para emborrachar a las tropas y así engañarlas.
Otra curiosa teoría es puramente devocional: hay quienes sostienen que la tradición manda consumir exactamente 33 limonadas, una por cada año de vida de Jesucristo, y que no tiene nada que ver con los judíos.
Sin embargo, cada vez son más las personas que evitan utilizar la expresión, pues aunque sea una tradición transmitida de generación en generación, el recuerdo del Holocausto ha creado una fuerte conciencia social y no son pocos los que se horrorizan al escucharla.
La primera bodega berciana en elaborar limonada de forma comercial fue hace ya más de veinte años la Cooperativa Cepas del Bierzo de Ponferrada, ubicada en el Puente Boeza.
El concurso: la competición más dulce del año
Cada Semana Santa, La 8 Bierzo organiza el Concurso de Limonadas, en el que se presentan más de cuarenta bares y establecimientos con sus recetas propias, muchas de ellas guardadas como secretos de familia.
Una de las ganadores más queridas es Raquel López, del bar La Estrella de Ra en Ponferrada: su receta es un homenaje a su madre, ya fallecida, que hace 30 años hacía limonada para servir en el Venuska. Con 800 litros de vino mencía de la cooperativa de Puente Boeza, naranja, limón, azúcar e higos o uvas según la temporada, el primer día tras ganar el certamen sirvió 140 litros.
La limonada en la Semana Santa de 2026
La Semana Santa ponferradina no se entiende sin su ambiente en bares y calles del casco histórico. Durante estos días la limonada berciana se convierte en protagonista de reuniones familiares y encuentros entre amigos.
Aunque su consumo está íntimamente ligado a la Semana Santa, la limonada ha encontrado también su espacio en otras épocas del año. En verano, con unos cubitos de hielo y una rodaja de naranja, resulta una bebida refrescante y versátil, y cada vez más se valora su uso en coctelería.




Mi padre la hacía en el pueblo en un cubeto pequeño. Vino casero, naranjas, limones, higos pasos, canela en rama, azúcar y no sé si llevaba algo más. Era una bebida que se puede calificar como el néctar de los dioses.