Bembibre, capital del Bierzo Alto y conocida históricamente por su dependencia del carbón, ha apostado por un proyecto que intenta convertir su pasado industrial en palanca para una nueva economía. El Polígono Industrial de San Román albergará una instalación pionera en el reciclaje de módulos fotovoltaicos, sin competencia aparente en España, con capacidad para procesar hasta 15.000 toneladas de paneles solares al año. La lógica detrás es clara: la energía solar, tras 25 años de expansión, está empezando a renovar los primeros equipos instalados en parques fotovoltaicos, lo que generará una demanda creciente de este tipo de instalaciones.

El dinero y la obra

El Consistorio ha recibido 3,6 millones de euros del Instituto para la Transición Justa, vinculado al Ministerio de Transición Ecológica, dentro de una convocatoria para municipios afectados por el abandono de la minería y otros combustibles fósiles, enmarcada en el Plan de Recuperación europeo. Las obras se dividieron en tres contratos adjudicados íntegramente a empresas de la comarca: la construcción de la nave (a una empresa de Camponaraya por 1,4 millones), la instalación fotovoltaica de autoconsumo en cubierta (a una firma local de Bembibre por 148.000 euros) y el suministro de maquinaria especializada (a European Solar Cell Company, fabricante de paneles solares también ubicada en el propio polígono, por más de un millón de euros). Las obras arrancaron a finales de septiembre de 2025 y la alcaldesa Silvia Cao aseguraba que estarían terminadas dentro de los plazos marcados.

¿Gestión pública o privada?

Uno de los debates más comentados en redes gira en torno al modelo de explotación. Aunque la financiación y la promoción son enteramente públicas, todo apunta a que la gestión del día a día será privada. Ya en febrero de 2025, la propia alcaldesa no descartaba en una entrevista en Radio Bierzo externalizar la explotación de la planta. El Ayuntamiento estima que se generarán en torno a 30 puestos de trabajo directos, con condiciones específicas: empleo femenino, personas con discapacidad y, sobre todo, mano de obra local.

El frente político: el Gobierno central frente a la Junta

La dimensión más reciente y viral del proyecto es su conversión en campo de batalla entre administraciones. La candidata del PSOE de León Nuria Rubio y la propia alcaldesa Silvia Cao visitaron el polígono esta semana para denunciar la «ausencia total de inversión» de la Junta de Castilla y León en estas instalaciones, calificando el espacio como un enclave estratégico que el Gobierno autonómico de Mañueco habría ignorado por completo.  La alcaldesa fue aún más directa al afirmar que, frente al respaldo estatal, la Junta «sigue ausente» en el Bierzo Alto.

Este contraste —fondos europeos canalizados por el Gobierno central, silencio de la comunidad autónoma— es el que más circula en redes sociales y foros locales. Se mezcla con un debate de fondo sobre si Castilla y León acompaña o lastra la reindustrialización de los municipios mineros.

El contexto más amplio: una apuesta ecosistémica

La planta no es un proyecto aislado. Bembibre está desarrollando en paralelo la Comunidad Energética Local ‘Bembibre Sostenible’, una iniciativa pública sin ánimo de lucro que aprovechará cinco instalaciones fotovoltaicas ya existentes en edificios municipales para compartir energía entre vecinos, comercios y pequeñas empresas, con una capacidad estimada de 300.000 kWh anuales. El objetivo del municipio es construir un ecosistema industrial sostenible que atraiga nuevas empresas al polígono, algo que hasta ahora no ha ocurrido: en noviembre de 2025 todavía no había operadores interesados en instalarse, aunque la alcaldesa lo atribuía a que las obras acababan de comenzar.

En definitiva, Bembibre intenta escribir una historia de reinvención post-minera que muchos en El Bierzo siguen con interés y esperanza… pero también con cierto escepticismo sobre si el modelo de gestión privada acabará siendo coherente con la inversión pública realizada.

About the Author

¿Qué sientes acerca de esto?