Las micro-piscinas del cuartel: la historia completa detrás de una noticia viral

Un solar con historia en el corazón de Ponferrada

Para entender la noticia de las «micro-piscinas del cuartel de la Guardia Civil», hay que entender primero qué es ese solar y por qué tiene tanta carga simbólica para los ponferradinos.

El antiguo cuartel de la Guardia Civil ocupa un espacio de 2.176 metros cuadrados en pleno centro de Ponferrada, en la esquina entre la Avenida de la Libertad, el Camino de Santiago y la Plaza del Doctor Marañón. Llevaba años sin uso activo, convertido en aparcamiento público improvisado. Un espacio céntrico, visible, con historia, y durante mucho tiempo sin destino claro.

El Ayuntamiento que preside el popular Marco Morala decidió en 2024 que la mejor solución era venderlo. La Junta de Gobierno Local de Ponferrada sacó el solar a subasta pública en enero de 2025, con condiciones que permitían construir hasta nueve plantas sobre el terreno y hasta tres subterráneas, con uso predominantemente residencial aunque permitiendo también comercios. El resultado fue llamativo: el Ayuntamiento recibió una única oferta por el espacio, la de la empresa Urber Construcción y Mantenimiento Industrial, que se hizo con el solar por 972.480 euros incluyendo el IVA.

La operación no estuvo exenta de polémica. El Grupo Municipal Socialista presentó un recurso contencioso-administrativo contra la venta, calificándola de operación «jurídicamente cuestionable» y «éticamente inaceptable» que suponía «malvender el patrimonio que pertenece a toda la ciudadanía». El recurso fue desestimado por el propio Ayuntamiento, que señaló que la operación estaba prevista en los presupuestos de 2024, aprobados con el apoyo del PSOE.

El Lydia Valentín cierra y el Ayuntamiento improvisa

El contexto inmediato de la noticia viral es otro. El Pabellón Polideportivo Lydia Valentín, que alberga las piscinas cubiertas municipales de Ponferrada, se ha visto afectado por obras o problemas de mantenimiento que han obligado a cerrar temporalmente sus instalaciones acuáticas. Sin piscinas disponibles para los vecinos, el Ayuntamiento buscó una solución provisional.

Y fue aquí donde llegó la decisión que ha hecho circular la noticia por las redes sociales: habilitar el parking del antiguo cuartel —ahora ya vendido a Urber pero todavía sin edificar— como espacio de ocio acuático temporal.

El Ayuntamiento de Ponferrada inauguró un innovador complejo de piscinas al aire libre en el parking del antiguo cuartel de la Guardia Civil, con micro-piscinas naturales, barro terapéutico y socavones aptos para natación sincronizada, como alternativa provisional al cierre de la piscina Lydia Valentín.

La propuesta, que mezcla innovación con improvisación, ha generado reacciones encontradas. Hay quien celebra la creatividad del Ayuntamiento al dar una salida alternativa a los vecinos mientras se resuelve el problema del Lydia Valentín. Y hay quien no puede evitar la ironía: el solar que el Ayuntamiento vendió como «patrimonio que no se necesita» resulta que ahora se necesita —aunque sea provisionalmente— para cubrir una carencia de servicios públicos básicos. El mismo espacio que el PSOE quería conservar como activo municipal ahora sirve, paradójicamente, para demostrar que la ciudad tenía una necesidad que el cuartel podía haber cubierto de otra manera.

El futuro del solar ya está escrito: Urber levantará en él un edificio residencial de hasta nueve plantas. Las micro-piscinas son el último capítulo de un espacio que pasó de ser símbolo del orden público a aparcamiento, de aparcamiento a balneario improvisado, y en breve será simplemente otro bloque de viviendas en el centro de Ponferrada.

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