La Deportiva, firmando una estupenda actuación, superó ampliamente a una S. D. Éibar bastante amorfa

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Tras este resultado los bercianos se sitúan como favoritos para pasar esta eliminatoria de dieciseisavos y los “armeros” continúan sin ganar en el feudo ponferradino.

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Si no se produce una debacle en el encuentro de vuelta los blanquiazules (si todo transcurre normalmente el próximo 16 de diciembre) podrían recibir el premio del cruce con uno de los grandes de la máxima Categoría.

El respetable salió tan satisfecho del espectáculo presenciado que jaleó las postreras jugadas de los que defendían sus colores.

El técnico local, José Manuel Díaz, acertó de pleno ya que sus apuestas ofensivas – Djordjevic, Jebor, Khomchenovskyy y el luso Caiado – rayaron a gran altura. De esta forma, se le complica la elección a la hora de formular el once titular este domingo.

Al contario, los guipuzcoanos decepcionaron y la decisión del “míster” eibarrés – José Luis Mendilíbar – de reservar a sus artilleros Bastón y Enrich se evidenció errónea.

En el coliseo deportivista se presumía una estupenda noche de fútbol pero lo ocurrido fue algo más allá de lo esperado, constituyendo una confrontación mágica y brillante por parte de los anfitriones.

No obstante, la oportunidad primera correspondió a los blaugranas – hoy verdes – cuando, tras un fallo defensivo del lateral Seoane, el atacante Hajrovic se plantó en solitario ante el guardameta Moldovan y no fue capaz de batirlo “a bocajarro”.

Excepto esta contingencia el área de la “Ponfe” no pasó prácticamente por apuros importantes en la mitad de principio. Sin embargo, los eibarreses sí que se encontraron con dificultades a la hora de contrarrestar los avances de los incisivos delanteros de sus oponentes.

Y, debido a la dejadez de sus contendientes de Euskadi, el montenegrino Djordjevic se erigió en el principal organizador de la zona ancha. Una acción de tipo personal proporcionó al balcánico, después de regatear con suficiencia al zaguero Ekiza, la opción de lograr marcar el tanto inicial con un remate cruzado y ajustado.

Los efectivos ofensivos de la Ponferradina, gracias a la escasez de ambición de sus contrincantes, se lanzaron en pos de articular un sistema de elaboración de pases y combinaciones hacia el marco rival. Djordjevic y Jebor, entonces, ensayarían su suerte o puntería desde la frontal del área sin acierto. Y, posteriormente y casi a continuación, el capitán de la selección liberiana – Jebor – conectaría un cabezazo tras un servicio medido del ucraniano Khomshenovskyy,  en cuya producción también participó Melero.

Mas, en el minuto 38, Keko llevaría un riesgo limitado al área de la Ponferradina (fruto de un improbable empujón y derribo del central catalán Ignasi Miquel).

En definitiva, el acto de apertura se caracterizó por un dominio, control y eficacia, hasta ahora inusual, en los jugadores de Manolo Díaz.

Tras el retorno de los vestuarios, no se haría aguardar demasiado la sentencia: antes de cumplirse el minuto 10 de este período se desarrolló una secuencia cuyo protagonista fue David Caiado, muy colaborador y laborioso en todo el choque. Este consiguió poner un centro desde la banda derecha al objeto de que lo aprovechara Dima Khomchenovskyy, situado a la espalda de los defensores visitantes. El futbolista del Este se hizo con el balón y lo lanzó lejos del alcance del cancerbero Irureta.

A partir de este instante, los del Bierzo se apoderaron del “tempo” y supieron leer mejor la situación. E incluso dispusieron de ocasiones al objeto de ampliar la diferencia en el electrónico. El cuadro vasco, a pesar de la desventaja, no daba sensación de generar peligro. Semejaba una escuadra, tan rocosa ella otras veces, desaparecida y sin recursos. Únicamente la ejecución de un golpe lejano por Verdi inquietó, y no excesivamente, el portal de Dinu.

Y, finalmente y cerca de la conclusión de la duración reglamentaria, el interior burgalés Pablo Infante tuvo a su alcance la posibilidad de marcar, merced a su habilidad para conectar un testerazo – sin ningún estorbo ni oposición – al culminar un estupendo centro proporcionado por el portugués Caiado.

Los momentos finales mostraron a un público entregado y vitoreando con “olés” las triangulaciones de los ganadores.

ALINEACIONES:

  1. D. PONFERRADINA:

Dinu Moldovan; D. Seoane, M. Pavón, Ignasi Miquel, Camille; G. Melero, Vulnett Basha; David Caiado, Khomchenovskyy (min. 65, Acorán), Djordjevic (min. 55, Pablo Infante); y William Jebor (min. 77, Álvaro Antón).

  1. D. ÉIBAR:

Irureta; Capa, Ekiza, Luna, Ramis (min. 63, Pantic); Escalante, Hajrovic, Eddy (min. 54, Adrián); Keko (min. 69, Lillo), Verdi y Arruabarrena.

GOLES: 1-0 (Djordjevic, 10′), 2-0 (W. Jebor, 25′), 3-0 (Khomchenovskyy, 52′).

ÁRBITRO:

El Colegiado Sr. Jaime Latre. Enseñó tarjetas amarillas (por orden cronológico) a: Lolo Pavón (min. 3), Luna (min. 6), Ramis (min. 60), David Caiado (min. 73) e Irureta (min. 73).

INCIDENCIAS:

Partido correspondiente a la 4ª Ronda de las eliminatorias de la Copa de S. M. El Rey, cuyo escenario fue el Estadio municipal de “El Toralín”. En los graderíos se concitaron unos 4.600 animosos aficionados.

                                                           Marcelino B. Taboada

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