La N-VI en El Bierzo: Cinco kilómetros de asfalto que acumulan el mayor riesgo de Castilla y León
Un tramo de la N-6 a su paso por Carracedelo, en El Bierzo, es el segundo punto más peligroso de toda la red estatal de carreteras en España, según el informe iRAP elaborado por el RACE y la Fundación RACE con datos de 2022 a 2024
Conducir por el Bierzo tiene sus recompensas: paisajes de viñedo, montaña y castaños que hacen de cualquier trayecto algo más que un mero desplazamiento. Pero algunas de esas carreteras esconden una estadística que nadie querría encabezar. Entre los kilómetros 400 y 406 de la N-6, a su paso por el municipio de Carracedelo, se encuentra el tramo con mayor índice de riesgo de toda Castilla y León y el segundo más elevado de España en la red de carreteras del Estado.
El dato procede del informe iRAP, publicado esta semana con la participación del Real Automóvil Club de España (RACE) y la Fundación RACE, que analiza 26.470 kilómetros de la red estatal a partir de los siniestros registrados entre 2022 y 2024. El índice resultante para ese tramo berciano es de 160 puntos, solo superado en todo el territorio nacional por un fragmento de la N-340 en Tarragona.
Qué hay en esos seis kilómetros
El tramo en cuestión arranca justo después de donde la N-6 se bifurca de la N-120 en dirección a Valdeorras. La carretera discurre en paralelo a la A-6 durante varios kilómetros, atraviesa una glorieta que permite el acceso hacia Paradones y termina de adentrarse ya en el término de Villafranca del Bierzo, rodeada de viñedos.
A simple vista, no parece un corredor especialmente hostil. Sin embargo, esa misma apariencia puede engañar: la convivencia de distintos tipos de tráfico, el diseño de los accesos y la velocidad a la que circulan los vehículos que transitan entre El Bierzo y Galicia configuran una combinación que, según el estudio, se ha saldado con dos accidentes con heridos graves entre 2022 y 2024.
No es una cifra desorbitada en términos absolutos, pero aplicada a la intensidad de tráfico real del tramo, el cociente resultante dispara el índice hasta ese segundo puesto nacional que nadie en la comarca hubiera querido ocupar.
León, la provincia más castigada
El informe no es generoso con la provincia de León en su conjunto. El 27 por ciento de su red estatal está catalogado con riesgo elevado o muy elevado, el porcentaje más alto de toda España, por delante de Huesca y Palencia. Castilla y León, como comunidad, concentra seis de los 25 tramos considerados de riesgo alto en todo el país, con un balance de siete fallecidos y veinte heridos en el periodo analizado solo en esos puntos críticos.
El tramo de Carracedelo lidera ese deshonroso ranking regional. El segundo de la comunidad se sitúa en la N-110, en la provincia de Segovia.
El contexto que hace más urgente la solución
Lo que convierte este dato en especialmente relevante para El Bierzo es el telón de fondo sobre el que se produce: la autovía A-76 entre Ponferrada y Ourense, que debería haber sustituido a buena parte del tráfico que hoy circula por la N-6, lleva décadas en el limbo de los proyectos prometidos. El primer tramo está en proceso de licitación, con una inversión declarada de 131 millones de euros, pero las obras físicas no han comenzado y la desconfianza de los vecinos de la comarca ante nuevas promesas de plazo es comprensible a estas alturas.
Mientras la autovía no existe, la N-6 sigue siendo la vía de referencia para miles de bercianos que se desplazan a diario hacia Galicia o hacia el interior. Y ese tramo de seis kilómetros entre Carracedelo y Villafranca seguirá siendo, hasta que se actúe sobre él, el punto de mayor riesgo de toda Castilla y León.
Una llamada de atención que debería traducirse en obras
Los informes de accidentalidad tienen una función clara: identificar dónde hace falta actuar antes de que el siguiente accidente añada otro nombre a la estadística. El problema es que en el caso de la N-6 berciana, los diagnósticos se acumulan desde hace años con más consistencia que las respuestas.
La Dirección General de Carreteras del Estado tiene ahora sobre la mesa un dato difícil de ignorar: el segundo tramo más peligroso de toda su red se encuentra en El Bierzo. Señalizarlo mejor, rediseñar los accesos conflictivos o limitar la velocidad son medidas que no requieren los plazos de una autovía. Si los fondos y la voluntad acompañan, el siguiente informe iRAP podría contar una historia diferente. Pero para eso, primero hay que actuar.





Que va si tenemos las mejores carreteras de europa , en todo tenemos lo mejor hasta en la ignorancia y rebaño