Peculiaridades navideñas en El Bierzo (1): Personajes

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En realidad, este período anual en el que festejamos los cristianos el Nacimiento del Niño Jesús no supone demasiadas variaciones con respecto a las celebraciones de nuestro contorno (aunque sí se observan ciertos detalles que llaman la atención por lo que respecta a singularidades o tintes anecdóticos y/o singulares).

En este ámbito cabe destacar, por lo que aspecta a los protagonistas de los diversos acontecimientos, a dos inesperados actores tradicionales o adoptados en los tiempos modernos: el Apalpador y el Mago Chalupa.

apalpadorEl Apalpador, Apalpabarrigas, Pandegueiro o “Apalpabandullos” representa, conforme alguna explicación relacionada con el nacionalismo o localismo gallego, una figura que se documenta mínimamente en ambas vertientes de la zona del Caurel (que abraza ciertas áreas de la parte meridional lucense, del extremo oriental orensano y del noroccidente berciano.

El Apalpador – en mi opinión – es un arquetipo o estereotipo que, de manera evidente, se halla en las antípodas del temible “Hombre del Saco”, Sacaúntos o Sacamantecas. Solamente coincide con ellos en su predilección por la parroquia infantil. Su labor se terminaba coincidiendo con la fecha de Año Viejo (día en el que se contemplaba su mayor actividad).

Este ser extraordinario, presente aún en el imaginario colectivo de algunos de nuestros ancestros más veteranos, se concibe como un hombre magnánimo, bondadoso y generoso, de profesión carbonero. En las fechas inmediatas y precedentes a la Nochevieja efectuaba su particular recorrido por las aldeas montañosas ubicadas en las estribaciones del Caurel, con su imagen aderezada con su indispensable pipa, su complexión se correspondía con una persona fuerte o gruesa, de talle medio-bajo y su indumentaria reflejaba un tipo inalterable, especial y a la vez distintivo. Su misión consistía en comprobar si los más menudos se habían alimentado bien durante el año a punto de finalizar. En todas sus visitas les obsequiaba, cual improvisado y anticipado Rey Mago, con una “presada” de castañas asadas y añadía una cantidad de dulces o golosinas de la época, según necesidad.

En conclusión, el Apalpador – cuya similitud con el Olentzero vasco es incontrovertible – ha sido un intento del nacionalismo galaico de “poner en boga “ un descubrimiento antropológico de los años 60 del siglo pasado. Para ello utilizaron unos argumentos dudosos: la existencia de una canción (en portugués) procedente de lugares del valle del río Lor y una dudosa y oportunista cita y alusión a una intervención del estudioso Taboada Chivite (a partir de su mención “ás noites do apalpadoiro) en un congreso desarrollado en Lisboa.

Veamos, pues, lo más notorio y socorrido dedicado del carbonero ¿“berciano”?, a modo de “ripios” populares:

Vaite logo, meu meniño                                       Xa chegou o día grande

Marcha agora para a camiña                               e virá o Apalpador.

Que vai vir o Apalpador                                       Mañá é día de cachela

a apalpar a barriguiña.                                         que haberá gran nevarada

Xa chegou o día grande                                       e há vir o Apalpador

día do noso Señor                                               cunha mega de castañas.

 

El “Mago Chalupa”:

chalupaEsta creación humana, protagonizada por una persona vinculada a la radio y que aún recordamos con nostalgia, no se puede calificar de legendaria (ni tan siquiera de tradicional). Pero se ha ganado un sitio preferente en el corazón de los bercianos. Denominado como el “cuarto Rey Mago” o “el paje de Sus Majestades”, su influencia en la Cabalgata de Reyes de la ciudad de Ponferrada se ha consolidado hasta constituirse como elemento “imprescindible”.

Surgió a mediados de los años 60, precisamente cuando era Radio Juventud de Ponferrada la que organizaba el evento primordial infantil de principios de año. El irreemplazable e inigualable Ignacio Linares impulsó la idea del cartero real y sus destinatarios reales, contestando a las demandas y peticiones de las criaturas más inocentes. A cambio de una contribución módica y de una información “privilegiada” y contrastada, cumplía su objetivo sobradamente: acceder a los deseos de los niños/as y formular consejos y recomendaciones en el sentido de incentivar la obediencia debida a sus progenitores.

Dicha iniciativa fue ampliamente secundada y agradecida por todos los radioyentes. Se transformó en un tópico ciudadano y, a lo largo de más de dos décadas, alcanzó una fama considerable. Al igual que la estrella de David del Pajariel o la programación navideña de Onda Bierzo y otros emisoras, su estela continúa en función los desvelos navideños altruistas de una proporción creciente de medios de comunicación: galas, festivales, aportaciones, recepción de juguetes, visitas a centros asistenciales…

Este querido y apreciado “Mago Chalupa” se ha integrado estrecha y justamente en la Comitiva Real y nuestros infantes lo priorizan, pues en él ponen toda su confianza, amistad y anhelos de mejora en sus estudios y comportamientos.

Marcelino B. Taboada

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