(Artículo de opinión) EE.UU., «gangsterismo» en estado puro

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EE.UU., «gangsterismo» en estado puro

Noticia:

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ha enviado un mensaje a los aliados de Washington, especialmente a los europeos, pidiéndoles que mantengan la calma y no reaccionen de forma exagerada ante las políticas de la nueva administración Trump. Según Bessent, lo más contraproducente que pueden hacer otros países es aumentar las fricciones con Estados Unidos.

El alto funcionario sugiere que los socios internacionales adopten una actitud de espera y permitan que los acontecimientos evolucionen por sí mismos, evitando caer en lo que él denomina «histeria«. Su recomendación principal es que «respiren hondo» antes de tomar cualquier decisión que pueda agravar las tensiones bilaterales.

Opinión:

Las declaraciones de Scott Bessent destilan la arrogancia característica del matón del vecindario que ordena a sus «socios» (léase: subordinados) que se estén quietecitos mientras él hace lo que le viene en gana. Eso de pedir que «respiren hondo» y no se dejen llevar por la «histeria» es el clásico discurso del abusón que te pega primero y luego te dice que no te quejes, que no es para tanto.

¿Qué clase de relación entre socios es ésta donde uno impone aranceles, amenaza con guerras comerciales y políticas proteccionistas unilaterales, y luego tiene el descaro de advertir al otro que «lo peor» sería defenderse? Es puro gangsterismo vestido de traje y corbata. Estados Unidos está diciendo claramente: «Acepta lo que venga, agacha la cabeza, y sobre todo no se te ocurra responder porque entonces sí que te va mal».

Esta es la versión moderna del «o conmigo o contra mí», el lenguaje de la extorsión diplomática. Washington no busca aliados, busca vasallos. No propone negociaciones entre iguales, sino que exige sumisión preventiva. Y para colmo, acusa a quienes se atreven a expresar preocupación de estar «histéricos», como si las legítimas inquietudes de países soberanos fueran una pataleta infantil.

Europa debería recordar que los verdaderos socios no amenazan, negocian. Los verdaderos socios no dictan, dialogan. Y desde luego, los verdadores socios no te piden que «respires hondo» mientras te preparan el siguiente golpe. Esto no es más que el Imperio mostrando su verdadero rostro: el del matón que cree que su fuerza le da derecho a pisotear cualquier norma, cualquier acuerdo, cualquier principio de reciprocidad.

Llamémoslo por su nombre: «gangsterismo internacional con bandera de barras y estrellas».

 

Pedro Guerra

Consultor de empresas