Vinos sin alcohol en El Bierzo: los bodegueros ante una nueva oportunidad de mercado

La reducción del consumo de alcohol abre un nuevo escenario para el sector vitivinícola. En El Bierzo, donde la Mencía y el Godello son señas de identidad, algunos profesionales ven una oportunidad de diversificación mientras otros advierten de las dificultades para mantener la calidad y la personalidad del vino

Hay debates que hace unos años habrían parecido imposibles dentro de una bodega del Bierzo.

Uno de ellos es este: ¿podría una bodega berciana vender un vino sin alcohol?

La pregunta ya no resulta tan extraña.

El consumidor está cambiando, las categorías NoLo (No Alcohol y Low Alcohol) están ganando espacio en el mercado y las bodegas empiezan a preguntarse si ignorar esta tendencia puede significar perder una parte de los consumidores del futuro.

Pero en una comarca como El Bierzo la cuestión tiene una dificultad añadida.

Aquí el vino no es solamente una bebida.

Todo lo que hay que saber sobre los vinos sin alcohol

Es territorio, patrimonio, paisaje, variedades autóctonas, viñedo viejo y una forma de entender la viticultura.

Por eso, cuando se habla de elaborar vinos sin alcohol en El Bierzo, la pregunta no es únicamente si existe mercado.

La pregunta es también si es posible innovar sin perder la identidad.

El debate ya está dentro del sector

La discusión ha llegado incluso a los órganos de representación del sector berciano.

El presidente de la D.O. Bierzo, Adelino Pérez, ha defendido públicamente que el sector no debería dar la espalda a los vinos sin alcohol, aunque también ha expresado dudas sobre la capacidad de los productos actuales para reproducir las características sensoriales de un vino convencional.

La comparación con la cerveza 0,0 resulta inevitable.

Lo que inicialmente parecía una categoría minoritaria terminó convirtiéndose en una alternativa habitual para muchos consumidores.

¿Puede ocurrir algo parecido con el vino?

No todos los profesionales del Bierzo lo ven igual.

Profesional de una bodega berciana con décadas de trayectoria:
“Yo creo que hay que observarlo. No podemos decir que no existe simplemente porque no nos guste la idea. El consumidor está cambiando y la bodega que quiera seguir dentro de diez o veinte años tendrá que conocer qué está pasando. Otra cosa es que consigamos hacer un vino sin alcohol que realmente merezca la pena”.

Es probablemente la posición más prudente.

No apostar todavía.

Pero tampoco ignorar.

Una investigación de la ULE pone cifras al cambio del consumidor

El debate no se produce solamente desde las sensaciones del sector.

Existe también evidencia científica sobre cómo está reaccionando el consumidor español.

El estudio “NoLo wine adoption in Spain: consumer motivations and segmentation in a traditional wine market”, publicado en British Food Journal y realizado por investigadores vinculados a la Universidad de León y la Universidade da Coruña, analiza precisamente la predisposición del consumidor español hacia los vinos sin alcohol y de baja graduación.

La investigación parte de 688 respuestas válidas y analiza diferentes perfiles de consumidores, mostrando que la aceptación de los vinos NoLo no es homogénea. Existen consumidores tradicionales más resistentes, pero también perfiles con una mayor predisposición hacia estas bebidas, especialmente cuando aparecen motivaciones relacionadas con la salud, la reducción del consumo de alcohol o el consumo previo de bebidas sin alcohol.

El estudio resulta especialmente interesante para las zonas productoras porque plantea que el futuro de los vinos NoLo no depende necesariamente de convencer al consumidor tradicional.

Puede consistir en encontrar nuevos consumidores para el vino.

Consulta el estudio publicado en British Food Journal

Profesional del sector vitivinícola berciano, con una larga trayectoria:
“Hay una cosa que me parece importante. El consumidor que quiere reducir el alcohol no necesariamente va a dejar de beber vino para siempre. Puede estar buscando otra opción. Si nosotros no se la ofrecemos, probablemente la encontrará en otra categoría”.

Y esa es posiblemente una de las claves del debate.

resumen gráfico del artículo de investigación sobre NoLo de la ULE

El vino sin alcohol no tiene por qué sustituir a la Mencía

Una de las principales resistencias que genera el NoLo dentro del sector es la sensación de que podría representar una amenaza para el vino tradicional.

Pero quizá la cuestión esté mal planteada.

Un vino sin alcohol no tiene necesariamente que sustituir a una Mencía de parcela, un vino de viñedo viejo o un Godello de alta gama.

Puede ocupar otro momento de consumo.

Una comida de trabajo.

Una persona que tiene que conducir.

Una reunión familiar en la que no todos quieren consumir alcohol.

Un consumidor que ha decidido reducir su ingesta.

Un público joven que todavía no ha incorporado el vino a sus hábitos.

O simplemente alguien que quiere alternar durante una comida una copa con alcohol y otra sin alcohol.

Profesional de una bodega berciana:
“No creo que el futuro sea sustituir una botella por otra. Creo que tendremos consumidores que un día comprarán una Mencía y otro día un producto sin alcohol. Igual que una persona puede tomar una cerveza normal o una 0,0 dependiendo de la situación”.

Esta visión abre una posibilidad diferente: el NoLo como complemento de la gama tradicional.

Pero hay un problema: quitar el alcohol cambia el vino

Aquí aparece uno de los principales obstáculos.

El alcohol no es un elemento secundario dentro del vino.

Participa en su estructura, volumen, equilibrio y percepción aromática.

Cuando se elimina, el producto cambia.

Y conseguir que conserve una personalidad atractiva exige tecnología y conocimiento.

Para una gran compañía puede tratarse de una inversión asumible.

Para una pequeña bodega familiar del Bierzo, la ecuación es diferente.

Profesional vinculado desde hace décadas a la elaboración de vino en la comarca:
“La pregunta que hay que hacerse no es solamente cuánto cuesta quitarle el alcohol. Hay que saber cuánto cuesta conseguir después un producto que tenga calidad. Porque si el consumidor prueba un vino 0,0 y piensa que es simplemente un vino peor, no volverá a comprarlo”.

Es probablemente el principal reto.

No basta con conseguir un producto sin alcohol.

Hay que conseguir un buen producto sin alcohol.

¿Podría la Mencía convertirse en un vino NoLo?

La pregunta resulta inevitable.

La Mencía es la variedad que identifica internacionalmente al Bierzo y constituye el corazón de buena parte de su producción.

Pero precisamente por eso plantea una dificultad.

La personalidad de la Mencía forma parte de lo que el consumidor espera encontrar cuando compra un vino del Bierzo.

Si después de la desalcoholización esa personalidad desaparece, la procedencia puede dejar de ser un argumento suficiente.

Profesional de larga trayectoria en el sector:
“Si algún día hacemos una Mencía sin alcohol, tendría que seguir sabiendo a Bierzo. No necesariamente igual que una Mencía con alcohol, porque eso probablemente sea imposible, pero sí debería tener una personalidad reconocible. Si no conseguimos eso, no veo sentido en ponerle la etiqueta Bierzo”.

La reflexión resume uno de los grandes retos.

La innovación tecnológica tendrá que ir acompañada de una estrategia de identidad.

todo lo que hay que saber sobre los vinos sin alcohol

Y por qué no empezar por los blancos?

Otra posibilidad podría estar en los vinos blancos.

El Bierzo ha incrementado en los últimos años el protagonismo del Godello y otras variedades blancas, y existe un consumidor cada vez más familiarizado con los blancos de calidad de la comarca.

Para algunos profesionales, podría representar incluso una vía de entrada interesante en el mundo NoLo.

Profesional de una bodega berciana especializada también en blancos:
“Yo no descartaría estudiar un blanco antes que un tinto. No digo que necesariamente vaya a funcionar mejor, pero el consumidor puede aceptar de otra manera un producto fresco, ligero y sin alcohol. Habría que investigarlo y hacer pruebas”.

No existe evidencia suficiente para afirmar que el Godello sea técnicamente superior para la desalcoholización.

Pero sí existe una cuestión comercial que merece ser estudiada.

El consumidor de bebidas blancas puede tener ocasiones de consumo diferentes al consumidor de tintos estructurados.

Y eso podría abrir una vía de experimentación.

El estudio de la ULE introduce una cuestión fundamental: no existe un único consumidor NoLo

Uno de los aspectos más interesantes de la investigación publicada en British Food Journal es precisamente que evita hablar de “el consumidor” como si fuera un grupo homogéneo.

La investigación identifica diferentes segmentos.

Hay consumidores tradicionales, más alejados de estas alternativas.

Pero también existen perfiles más orientados hacia cuestiones relacionadas con la salud y consumidores familiarizados con bebidas sin alcohol.

Esto tiene una consecuencia directa para las bodegas: no sería necesario convencer a todo el mercado.

Profesional del sector:
“Una bodega no tiene que conseguir que todos sus clientes compren un 0,0. Le puede bastar con encontrar un público. Si ese público está creciendo, ya tienes una oportunidad”.

Es una diferencia importante.

El objetivo no tendría que ser transformar al consumidor tradicional de Mencía.

Podría consistir en incorporar consumidores que actualmente apenas tienen relación con el vino.

El precio será otro gran obstáculo

La tecnología tiene un coste.

Y ese coste terminará trasladándose al precio final.

El consumidor tendrá que decidir cuánto está dispuesto a pagar por una botella de vino sin alcohol.

Y ahí aparece otra dificultad para las bodegas bercianas.

Una botella NoLo no puede competir únicamente por precio con refrescos, cervezas sin alcohol u otras bebidas alternativas.

Necesita ofrecer valor.

Profesional de una bodega de larga trayectoria:
“Si haces un producto NoLo y lo vendes barato porque piensas que el consumidor no va a pagar más, probablemente acabes perdiendo dinero. Hay que explicar por qué vale lo que vale. El consumidor tiene que entender que detrás hay viñedo, elaboración, tecnología y una marca”.

Aquí puede aparecer precisamente una ventaja competitiva del Bierzo.

Territorio.

Un vino sin alcohol elaborado a partir de uvas de una comarca reconocida no tiene por qué competir exactamente en las mismas condiciones que una bebida industrial.

La procedencia puede convertirse en parte del valor añadido.

NoLo sí, pero sin renunciar al vino

Entre los profesionales consultados para este reportaje aparece una coincidencia significativa: incluso quienes ven posibilidades en el mercado NoLo rechazan la idea de sustituir el vino convencional.

Profesional del sector berciano:
“Yo no dejaría de elaborar vino. Nuestra historia está ahí. Pero tampoco quiero que dentro de cinco años un cliente me pida una alternativa sin alcohol y tener que decirle que no. Una cosa no impide la otra”.

Probablemente sea la estrategia que mejor encaja con la realidad de las pequeñas y medianas bodegas.

Experimentar sin comprometer toda la producción.

Crear una pequeña gama.

Realizar pruebas de mercado.

Analizar la respuesta de los consumidores.

Estudiar diferentes técnicas de desalcoholización.

Y comprobar si existe una disposición real a pagar.

El Bierzo tiene una oportunidad, pero no necesariamente una obligación

El debate sobre el NoLo no debería convertirse en una cuestión ideológica.

No se trata de defender que todo el sector debe producir vinos sin alcohol.

Tampoco de afirmar que los vinos tradicionales están condenados.

El escenario puede ser mucho más sencillo.

El mercado está cambiando.

Una parte de los consumidores quiere reducir el alcohol.

La investigación científica muestra que existen perfiles especialmente receptivos.

Y las bodegas tienen que decidir si quieren explorar esa demanda.

El estudio realizado por investigadores de la Universidad de León aporta precisamente un elemento que debería ser tenido en cuenta por las empresas: la predisposición hacia los vinos NoLo depende de los perfiles y de las motivaciones del consumidor.

Eso significa que existe margen para desarrollar estrategias comerciales específicas.

No necesariamente para todos.

Pero sí para determinados consumidores.

La pregunta que queda sobre la mesa

Quizá dentro de diez años encontremos vinos 0,0 del Bierzo en las estanterías de los supermercados y restaurantes.

Quizá no.

Quizá la categoría termine siendo un nicho.

O quizá experimente un crecimiento similar al que vivieron en su momento otras bebidas que inicialmente parecían alternativas minoritarias.

Lo que parece poco recomendable es ignorar el fenómeno.

Porque mientras el sector discute si un vino sin alcohol puede seguir llamándose vino, el consumidor ya está tomando decisiones sobre cuánto alcohol quiere consumir.

Y ahí puede encontrarse la verdadera oportunidad.

No se trata de abandonar la Mencía.

No se trata de sustituir el Godello.

No se trata de renunciar al vino tradicional.

Se trata de preguntarse si el Bierzo quiere estar preparado para atender también al consumidor que, por salud, por estilo de vida o simplemente por elección personal, quiere disfrutar de una bebida procedente de una zona vitivinícola de calidad sin alcohol.

Uno de los profesionales consultados lo resume de una manera especialmente gráfica:

“El Bierzo no tiene que convertirse en una comarca de vinos sin alcohol. Pero tampoco debería llegar tarde si esa categoría termina siendo importante”.

Ese puede ser, en realidad, el verdadero debate.

No si el Bierzo debe hacer vinos NoLo, sino si debe permitirse el lujo de no estudiarlos.

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1 pensó en "Vinos sin alcohol en El Bierzo: ¿una oportunidad para las bodegas?"

  1. He probado tanto cerveza como vino sin alcohol, para quitarme la duda y ver a qué sabe. En el vino ya he probado algunos decentes, en las cervezas aún no he encontrado alguna que de verdad valga la pena

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